En este blog se trata de SEGUIR PESCANDO a través del texto para mantenernos conectados con la pesca. Y el de promover diferentes acciones o actitudes para que podamos SEGUIR PESCANDO a través del tiempo.
Aquí encontré la forma de agrupar y compartir algunos textos publicados en diferentes medios donde tomé participación, con el solo interés de difundir mis experiencias y opiniones.
Espero continuar agregando notas que puedan tener interés en los lectores que quieran SEGUIR PESCANDO.

viernes, 16 de marzo de 2012

Pesca con Mosca – Cuento Islero

Publicado en la revista Eco Ciencia & Naturaleza Nº30
Texto: Fabio Baena


La nochecita del viernes es un momento sagrado donde empiezan los preparativos ceremoniosos para la práctica del culto. El yugo no da alternativas, sábado religión.
_ ¿palos o adentro?
_ pinta fulero, adentro
_ a las 5 paso
_ ok
Mensajes de texto como claves definen las pautas, los pormenores están asumidos en la costumbre de repetir el ejercicio pesca. El clima por Internet, parejito. Cada sitio marca agua por la tarde. A pesar de los riesgos, es una variable que da señales para hacer la diferencia.

Nafta y bizcochos tibios, provisión de paso a la guardería náutica, tipo seis de la mañana ya estaban el “ Saba” junto al “ Suru” cortando el espejo acaramelado típico del amanecer estival, a estribor un sol indirecto pinta nubes por detrás del ritmo peinado que aún ilumina el puente.

Mate calentito para pasar el frescor de la navegación, con el motor a marcha pareja en hora y media entraron a la zona planeada… Bastante lejos.
De arranque nomás le hicieron unos tiros a la boca del “Mortadela” que siempre paga. Eso de andar los ríos obliga a mapear la isla bautizando espontáneamente cada sitio como referencia, ese apropio de lugar es parte del código intimo que juega a guardar secretos entre pescadores, y sin dudas que el mismo arroyo se llamará de muchas maneras según pasan las épocas y las gentes…
Y a así nació el Mortadela… En uno de esos días ingratos, cuando ya esta dupla había agotado todas las teorías y quemados los manuales, sin lograr mover ni un cangrejo. De regreso a la urbe, al Suru se le ocurrió tantear una boquita insulsa, anclaron con poca fe y el Saba le dice…
_ Suru, no vale la pena. ¿No ves que el agua no corre? Está mortadela…
Y no va que al primer casteo clava un zapallo cabezón que sorprendió el desprecio de su compadre. Es obvio que abajo pasa algo difícil de entender en superficie.
Lectura de aguas se dice, y es un lenguaje que sólo se aprende bañando plumas. Ese día, como yerra al anca se grabó el nombre del lugar.

Después de embutirle unos tiritos al paladar del Mortadela, siguieron mandándose más adentro pescando cada entrada de agua, excelente jornada, no sé qué pasaba pero era uno de esos días que al Saba se le daban todas…
Cuando al Suru le va mal, se emperra para al menos empardar… ¡¡¡ más pior !!!… pisa la línea, se le enreda en la puntera, cuelga la mosca en los árboles, las cambia veinte veces… al punto tal que el río parece notarlo y menos lo gratifica… Ahhh, pero cuando mete un par de lomudos, casi siempre los más grandes, quién lo para… Le cambia la cara, se habla todo, hace deducciones, da consejos, hasta silba mientras castea y se toma sus tiempos como dando changüí… Uhhhh, pero si hay algo que pone loco al Saba, es cuando prende un pescado y se le escapa un tímido sapucai de voz finita…
_ Iiiipuuu!!!… como si se lo refregara en la geta!!! Se muerde la lengua para no mandarlo a la “punta del palerio”…
_ Jé, lindo bichito!!!  Le dice con los labios para adentro disimulando la bronca…
El entusiasmo los fue llevando a pescar sin noción de tiempo y distancia, cada vez más adentro siguiendo el pique furioso…
Dos o tres escamaditas en cada boca y a moverse que en la próxima seguro venia el grande… Lujo de pesca y no hay que dejarla pasar.
Habían arrancado con nubecitas, esas que el sol venia coloreando, sabían que el pronóstico del tiempo no era bueno y el pique sostenido no era casual, los animales se ponen como locos en la previa, y el hombre, como parte del ecosistema, atrás de ellos.
Se vino nomás después de la siesta, los pesados nubarrones engordaron de azul negruzco aplastándose sobre el aire caliente, como armando capas entre tajos blancos que parecían separar lo polos…

Soplando el norte mantenía a raya la tormenta, mientras seguían revoleando pelos al viento… Pero cada vez con más frecuencia rotando el cuello como tanteando la distancia del temporal… Ya estaban en el baile y no tenían manera de esquivar la gresca, volver los obligaba a clavarse en la maroma…
Un hondo silencio inerte plantó en seco la brisa húmeda y caliente, el aire quedó vacío de vida como si se hubiera trabado el segundero por un instante.
Sin acomodar los petates levaron ancla y buscaron reparo en una ristra de alisos alineados que marcaba una margen firme. Que moje de arriba no es grave, sólo hay que bancarse la soplada. Para amortiguar los embates se incrustaron en un carrizal con proa a la tormenta y sin amarras.
Entró una racha fresca que reconforta al cuero pegajoso, a poco se tornó incomodo y se acurrucaron bajo la borda elongando el cuello para curiosear mientras las gotas pegan y pican donde la ropa no cubre la piel. Duró un rato nomás el aguacero aunque el viento se mantuvo firme bastante tiempo. Agua y Ajo, aguantarse y a joderse… Lo bravo ya pasó pero el río grande se puebla de corderitos inquietos que juegan a ser diablitos del navegante. De cruzarlo ni hablar, estaban jugados con el combustible y a río picado el consumo sube…
Sin dudarlo deciden buscar reparo, no había alternativa a la de hacer noche en la isla. A poco navegar salen de la curva y ya tenían alcance de vista a una arboleda que arma la ranchada.
Bajaron la marcha al acercarse y ese cambio de sonido alerta al islero que se asoma desde el rancho. Un hombre petisón de rasgos erosionados por el clima y el duro trabajo, confiado levanta la mano cediendo su noble amistad.
Arrimando la proa a filo de tierra, el Suru garabatea un salto que le alcanza para surfear el barro, hasta abrazar el sauce. Estira la derecha y se presenta.

_ Buenas tardes buen hombre, Suruberto Pinto mi nombre…
_ Irupelio Flores pa´ lo que guste mandar!!!... Largue la soga amigo… y su gracia??!!...
_ Si, si… Sabalorio Barroso y acá molestando!!!.. Usted sabe, se puso bravo el Paraná…
_ Mi amigo, no diga más nada, en la desgracia no se le niega nada a nadie -dijo Irupelio…
Con la lancha amarrada pudieron ordenar los bártulos y vestirse con ropa seca, que como buenos conocedores del río, siempre llevan un bolsito estanco con trapos y algunas provisiones no perecederas.
El llano del humedal demora en apagar el día, estas últimas luces colorean la brisa fresca y el grito lejano de un chajá corta la armonía. Mientras, Don Irupelio va echando leña para mantener la llama bajo el caldero panzón que chista bravo cuando suelta cada rodaja de manduví…
Y así, bajo la luz tranquila del candil colgado en la cumbrera, se acomodaron los tres para saborear la fritanga, acompañados por un tinto picoso de damajuana sin etiqueta que ayuda a soltar la lengua.
_ Dígame Sabalorio.. Dice Irupelio. Les he visto esos aparejos raros sobre el bote, y también los he visto en otra oportunidad como que revolean una piola… ¿cómo es esa pesca que ustedes hacen?
_ Há!! Sonríe Sabalorio. Se le llama pesca con mosca, y en cierta forma tiene que ver con ese bichito… Resulta que algunos peces comen insectos, y estos son difíciles de poner como carnada, entonces se los imita en forma artificial… Pero nosotros, acá, en nuestro Paraná, tratamos de imitar mojarras, sabalitos y otros peces que se comen los cazadores como el dorado o el machete, por ejemplo… Y uno mismo trata de inventar esos pescaditos con plumas y pelos de otros animales…
_Que raro… ¿Y funciona eso? Frunciendo el seño murmura Irupelio.
_ Según las condiciones del río, la época, y otras yerbas, sí… Pero sobre todo es muy entretenido y nos obliga a estudiar bastante los peces para entenderlos y encontrarlos… - Responde Sabalorio y amplia como previendo otro embate.
_ Nosotros sólo pescamos por entretenimiento, mientras lo hacemos no pensamos en el pez si sirve para comer. Todos van al agua de nuevo. - Y remata entre risitas como haciéndole una broma…
_ Je, je… Si no le sacamos trabajo a usted…
_ No mi amigo, no se equivoque, hace rato que no me dedico a los pescados… a veces y con anzuelo nomás para mí. – Dice Irupelio y continúa…
_ Está difícil la cosa, mucho trabajo y poca recompensa… Además me han pasado cosas fuleras… Ahora recibo unos pesos de cuidar ganado y tengo cajones con abejas.
_ Pero!!… - Se engancha Suruberto… _¿Usted ha pescado mucho por acá???
_ Si, si… y he visto cosas raras… - Le retruca Irupelio…
Los amigos se quedan como esperando que siga la historia y el islero como que entendió el espacio. Respira hondo a boca cerrada y se echa para atrás en la silla, una mano en la cintura y la otra sobre la mesa sosteniendo el vaso…
_ Mire mi amigo, hace rato que ando el río pero nunca vi algo igual, y en realidad no sé si contarlo… - Dice Irupelio…
_ No se achique que ahora nos deja con la espina y no hay pan - Lo apura Suruberto.
_ Esto en confianza y que no salga de la isla, por que después no quiero que la gente me ande tratando de mentiroso - Se cubre Irupelio…
_ Largue entonces Don Irupelio… - Mientras le llena el vaso Sabalorio…
_ Y, bué!... - Arranca Irupelio…
_Hubo un día muy caluroso, muy parecido al de ayer, igualito diría, con tormenta sobre la tarde. La macana que tenia calado un tres tela en la boca de una lagunita acá cerca nomás… La Sirenelia se llamaba, nombre raro, nunca supe de donde había salido… y se secó después de la primera bajante que vino cuando vi eso, nunca más le entró agua…
El asunto es que no podía dejar la red sin revisar, porque si había quedado algo, seguro lo agarraban las Palometas y no sólo arruinaban el pescado, sino que también cortaban los hilos…
A remo y botador llegué a la bolla grande que me costó encontrar… ya sin luz desde esa punta empecé a recorrer la red despacio, raro, los corchos del medio estaban hundidos, el resto flojo y desalineado…
Seguro se cortó de la otra punta, dije… se debe haber enganchado algún raigón.
Levanto los primeros metros y siento un cimbronazo, ahá!!!... -me dije… _hay pescao!!!.. Me suena a algo grande o un cardumen que tira parejo, raro… pero ha de ser fuerte para el revuelo que parecía haber habido…
Varios metros más, sacudones y nada… Cardumen no era, ya hubiera aparecido algún bicho… Un pintao grande o Manguruyú, debe ser…
Me sigo arrimando subiendo malla a la canoa mientras una nube va dejando iluminar a la luna, que mejor que creciente…
Borbollones lentos… pescadazo, me dije… una aleta rara salía del agua, dos… son dos pescados iguales… voy despacio para no ponerlos más nerviosos… se notaba qua estaban cansados por haber tratado de zafar… un resoplido salpicó hacia arriba… ahí me julepié todo… Di un paso atrás y se me bandeó la canoa… _Tranquilo Iru, -me dije a mi mismo…
_¿¿Qué es eso???... -Preparé el bichero por las dudas y se asoma una mano con aletas como pata de Biguá. Así como ahogado pidiendo ayuda. Ahí nomás largué el gancho y manotié la cuchilla… Roló el cuerpo enmallado sobre sí mismo y se asomó una cabeza con ojos de sapo y aleta como cresta… boqueaba con sonido de lamento que me hizo temblar las patas…
Me le arrimé como para puntearlo con la faca, pero algo me pasó por el alma que me parecía estar haciendo algún daño… di vuelta el filo y corté varios hilos que ceñían el cuero del bicharraco… perdí la malla y me quedó la sensación de haber hecho algún bien… A partir de eso, nunca más pesque con redes, pero eso sí, algo raro ha pasado en mi vida… en varias ocasiones he tenido problemas en el agua que como milagros se me han resuelto… Creencia pura…
_ Como cuando me paso lo del Yaguarón- Seguía Irupelio con otras historias y leyendas de apariciones y pesares… Se nota que este hombre ve poca gente, por que cuando engancha una oreja, la gasta…
Suruberto fue el primero que cayó a los cabezazos, y a Sabalorio se le aflojaron las bisagras de los parpados que los estiraba con las cejas. Aunque fue más respetuoso y sincero pidiendo paso para ir a dormir un rato.
Las primeras luces y los pájaros marcan el alba de un cielo que arranca despejado, un motor cansino a lo lejos enseña el trabajo cotidiano.
Afuera, Irupelio fritando tortas mientras Suruberto prepara el mate. Sabalorio se asoma del rancho a los bostezos, un latido continuo en la frente le hace acordar de la damajuana… y las historias se borraron de su mente.
La bruma sobre el agua abre el camino de regreso y el islero monta el zaino para cumplir su rutina de pasar lista al ganado.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Mortandad de Peces (actualizada abril/2012)

Ayer aparecieron publicadas en facebook unas imágenes con la triste noticia sobre la mortandad de peces en el arroyo Corralito, cerca de la localidad de San Martin de las Escobas, sur oeste de la provincia de Santa Fe.
Lo realmente triste es que esto cada vez es más frecuente en distintos ambientes del sur de esta  provincia, al menos hasta donde me entero, y especialmente en cursos menores de agua.
A partir de la publicación de esas imágenes las reacciones más probables se asocian a buscar quienes son los responsables, cual fue la causa, plantear soluciones, mediatizar la noticia, a través de mensajes cargados de mucha bronca, especialmente orientados a funcionarios por un lado y agricultores por otro.
¿Por qué? Y… estamos hablando de dos obviedades… lo que aquí se asume en primera instancia es algún tipo de contaminación, y no es difícil asociar al uso intensivo de la tierra y la aplicación de agroquímicos para mejorar los rendimientos, especialmente por la zona donde se produce este hecho puntual, y por otro lado desde el estado debería haber algún tipo de regulación y control, justamente para este tipo de ambientes donde cae de maduro que los riesgos son mayores.
Ahora, me pregunto… ¿No podrían existir causas naturales que también generen mortandades de peces?... Bajas temperaturas, altas temperaturas, poco caudal, lluvias intensas que muevan aguas estancadas y descompuestas que obviamente no frecuentan los peces, cambios de salinidad, acidez o alcalinidad, etc. etc. Digamos, mi pregunta no vale, en realidad existen causas naturales, y obviamente es más fácil atribuirlos a estos eventos que a una investigación que realmente determine las causas reales.
Pero también me pregunto, ¿estas causas “naturales” no tienen que ver con la intervención del hombre en el ambiente o más directamente en el terreno?... Cavas, canalizaciones, drenajes, movimientos de suelos, deforestación, etc. etc…
¿Una investigación digo? ¿Qué es eso? Suena raro y mucho mas en temas ambientales, pero acá entra un rol importante que nos compete como ciudadanos, para determinar las causas de estas mortandades es muy importante actuar con la mayor celeridad y recopilar la mayor cantidad de datos posibles. Para esto la Provincia de Santa Fe, desde la secretaria de Medio Ambiente, puso a disposición un instructivo que bien vale la pena leerlo y tener en cuenta.
¿Funciona este método?... No lo sé. Depende de nosotros que lo hagamos funcionar. Cuantas más personas sepan que a partir de este método se puede descubrir algún tipo de contaminación en el agua, y obviamente que estén dispuestas a colaborar, esos datos servirán para evitar algún daño reiterativo. Sin dudas alguien podrá decir, esto no nos compete, el estado se debe hacer cargo… obvio, no quedan dudas, pero también se debe asumir que el estado no tendrá una respuesta inmediata y el tiempo es un detalle importante para que los datos sean realmente “frescos”.
El instructivo dice que los municipios y comunas deben tener los formularios para atender este tema, no está demás verificar eso y exigirlo en caso que no estuvieran, sobre todo en localidades cercanas a estos cursos de agua… También es una obviedad que en los municipios y comunes deberían saber para que son esos formularios y que hacer con ellos, como así también esos entes de gobiernos deberían tener alguna persona que se dedique a temas ambientales.
Un dato más, asimilar que la causa principal se produce aguas arriba de la detección de los peces muertos o moribundos, y estimar esa distancia en función del caudal previo y actual del hecho, y más o menos del tiempo que pueden llevar muertos esos peces, etc… Digamos que los vecinos de cada curso de agua conocen las características de sus ambientes y los “movimientos” que estos describen… si desbordan, con que cantidad de lluvia llegan a tales caudales, cuanto demoran en acomodarse a su nivel normal, en que periodos están muy bajos, etc. etc…
También sería bueno recabar datos históricos y analizar si estas situaciones se daban en otras épocas… Como tampoco es un dato menor, y con total sinceridad, si estos cursos de aguas siempre estuvieron poblados por estas especies u otras que ya no se ven… como así también en las cantidades y tallas… Esto es una estimación mía, si bien existieron siempre estas especies en esos arroyos, creo que en los últimos años se vieron en mayor cantidad que en otras épocas. Especialmente después de la creciente del Paraná producida aproximadamente desde Noviembre 2009 a Junio 2010.
Para cerrar el tema y aportar un poco más sobre el asunto, agrego un video que muestra algo de la mortandad producida en el arroyo Monje (enero 2011), y un par de videos que evidencia como funcionan estos arroyos para los peces, especialmente cuando sus cauces generan las condiciones apropiadas para realizar esos movimientos migratorios… Ingenuos arriesgan sus vidas, tal vez buscando mejores aguas que les provean alimentos o ambientes reproductivos.






Actualización de la Nota Abril - 2012
Y fue así nomas, una causa probable estaría asociada a cuestiones “naturales”… Como lo plantee más arriba antes de conocer este informe.


Como dice el informe de la S.M.A. según las primeras hipótesis… “El arrastre producido por las lluvias genera aportes masivo de materia orgánica del suelo, que produce una brusca caída del oxigeno disuelto en el agua” (causa parcialmente natural)… Pero esto debería haber pasado siempre, sin embargo no tengo recuerdos o registros de estas fatalidades… Entonces ¿qué es lo nuevo?... Al menos se asume que…  “se le puede agregar el arrastre de agroquímicos que pudieran haber sido utilizados en días previos a las precipitaciones” (causa artificial)… También contempla que la mortandad se podría producir por la sumatoria de ambos factores, y hasta podrían haber existido otros que no se observaron en el momento de la inspección.
Hay un factor común, se interpreta que la lluvia es quien mueve los contaminantes, naturales o artificiales, y los arrastra hasta el cauce… Ahí estos actuarían solapadamente para resultar letales a los peces. Pero la lluvia existió siempre y los peces no se morían, es más, creo que se ponen contentos cuando llueve…  Sin embargo ahora los mata.
¿Por qué no vincular al caso que moviliza este texto asociándolo al desmonte rivereño?, que no solo arrima el grano al borde del agua, sino que rompe ese órgano de retención y filtro de la materia orgánica del suelo; esa materia que debe ser muy diferente en volumen y calidad, considerando los nuevos métodos de cultivo. Por eso arriba la interpreto como causa parcialmente natural.

domingo, 19 de febrero de 2012

Terraplenes frente a Rosario


En enero de 2012, los Rosarinos nos sorprendimos con la noticia de que la Legislatura de Entre Rios, aprobaba la creacion de una sociedad anonima para regir los destinos de las islas fiscales de esa provincia. La Ley Nº 10.092 publicada en el Boletin Oficial de diciembre 2011, que pretendia "transformar" las tierras "improductivas" del humedal.
Recientemente esa ley que aprobaba la siembra de arroz en las islas, a pedido de Ejecutivo, fue derogada por la Legislatura. El veto responde al rechazo de vecinos autoconvocados, ONGs y Fundaciones, locales, ademas de Santafecinos.

A partir de esta noticia, reedito lo publicado en la web de Arpemo en Diciembre de 2008 (tema que en la reforma de dicha web no fue considerado), con el fin de tener presente una de las tantas alternativas que se propusieron para dar uso al humedal del bajo Paraná.
Texto y ubicación satelital: Fabio Baena
Fotos: Jeremias Müller

En busca de algunos Doraditos u otras especies que acostumbramos a pescar con mosca, decidimos intentar ubicar estos peces dentro de las propuestas que se generan por el cauce del Riacho Paranacito. Sin embargo nos encontramos con una importante limitación a los accesos de diferentes arroyos o canales de lagunas que vierten sus aguas a este curso menor, simplemente por encontrarse “tapiados”… Sabemos que en nuestra zona, estas situaciones son posibles debido a las variables de niveles de aguas, tanto en bajantes o crecidas, como también la influencia de los vientos. Sin embargo, era notable la magnitud de estas “tapias” y la solidez con la que se encontraban ya casi atadas al terreno… Como así también se podía observar que el agua, más allá de estas interferencias superficiales, no se movía.


Esta situación anómala nos llevó a buscar las causas que las generaban.
Básicamente fue simple asociarlo con modificaciones que se produjeron en las zonas de islas - seguirán produciéndose-, después de la construcción de la comunicación vial Rosario/Victoria, para la cual se interrumpieron varios arroyos, como así también se construyó un canal paralelo al camino, modificando el curso normal de las corrientes de varios riachos y arroyos, como por ejemplo el mencionado Paranacito.
Por otro lado, hoy tenemos una valiosísima información satelital disponible a través de Internet, de sumo interés para quienes nos gusta recorrer las islas y sus intrincados canales de agua. Esta nueva herramienta, nos permite descubrir accesos, trazar recorridos y estimar distancias, buscar alternativas, referenciar lugares, etc. Sin embargo, también nos permite analizar el terreno y los cursos tapiados, o por que se tapian.

Así, nos encontramos que existen intervenciones sobre el terreno natural que modifican su geografía, con intenciones de dar un uso diferente al que tuvo por miles de años… Estas modificaciones son producidas por quienes hoy tienen a su cargo la explotación de esos terrenos.
Los que fueron arrendados por el gobierno de Entre Ríos.
En Diciembre del año 2004 la provincia de Entre Ríos, mediante la ley 9.603, somete al arrendamiento a todas las Islas Fiscales, fracciones o lotes de las mismas y anegadizos, que al presente pertenezcan al patrimonio provincial.
Con la intención de que estos arrendamientos se destinen a desarrollar actividades Ganaderas, Apícolas o a inversiones Turísticas, donde se prohíbe la explotación agrícola intensiva. Como se expresa en el Artículo Cuarto de la ley mencionada.
En la actualidad, solo el departamento Victoria tiene más de 110.000 hectáreas de tierras fiscales arrendadas, con el fin casi exclusivo de explotación Ganadera.

Entendiendo esto, interpretamos con mayor claridad lo que se ve a través de las imágenes satelitales que muestran terraplenes continuos por más de 5 kilómetros de longitud y casi dos metros de altura, por donde transitan vehículos pesados… Estos terraplenes interrumpen todo lo que se interponga en su trazado, mutilando cursos de agua naturales. Como así también son apreciables los bloqueos de tierra en bocas de lagunas; así se evita el vadeo en vehículo, pero principalmente persiguen el fin de tener mas tierra para el ganado, secando las lagunas.

Mas allá de las cuestiones legales o permisivas que tenga el uso de estas tierras, la construcción de terraplenes de transito, o la obstrucción de cursos de agua, afectan notablemente la función natural de los humedales, de mantenerse este uso, además de continuarlo o incrementarlo inclusive, seremos testigos de la formación de un gran “sequedal” y todas las consecuencias que esto provoca.


Recuerdo de niño pescar sentado a filo de muelle en el puerto de Rosario, con un aparejo de mano casi a plomo, pegado al profundo paredón sumergido, mientras esperaba el pique, con la mirada hacia el frente, podía crear un mundo detrás de esa línea de árboles que marcaban la silueta de mi horizonte en la costa entrerriana… Quien sabe que habrá detrás de esos árboles y hasta donde llegaría lo que imaginaba impenetrable…
El tiempo me permitió alcanzar esos árboles, atravesarlos, convertir en realidad esos sueños de la infancia y descubrir “la isla”.
“La isla” es un termino genérico que usamos los rosarinos para hablar de esa gran porción de humedal, compuesto por centenares de lagunas e intrincados arroyos. En su conjunto no es más que una gran cantidad de pequeñas islas…
Con la anulación de arroyos y lagunas, el terminó “la isla” será cada vez mas acertado.

Se agregan algunas imágenes satelitales levantadas desde G.E. en el año 2008, que no fueron publicadas en la versión original de esta nota.










domingo, 15 de enero de 2012

La Conquista del Oro

Publicado en la revista ECO Ciencia & Naturaleza Nº29
Homenaje a los Adelantados
por Fabio Baena
Fotos retro: Carlos Ingrassia



Mientras me voy acercando a la margen de un río con aguas calidas y un marrón terroso de misteriosa turbidez, se insinúan tímidos indicios de una vida agitada entre presas y predadores. Ahí llevo mi imaginación unos treinta años atrás al sur de la Provincia de Santa Fe y solo siendo testigo de relatos me atrevo a inventar esta historia.
Un amigo, sugiriéndome que lo visite a su comarca del paralelo cuarentidos, me envió de regalo un equipo para pescar con mosca, decía que en el sur, con eso, la pesca está asegurada.
A partir de esto cada vez que salía a probar suerte nunca dejaba de pensar en esa enigmática varita mágica, pero para no llamar la atención guardaba esa rareza enfundada en el baúl de la Renoleta.
 -  Ma sí, yo la armo!!!... Obvio, ese día no había nadie, ni si quiera aparecieron los chicos de la barra… con el agua golpeándome los gemelos, abro surcos en la bruma tempranera que oculta mis desmanes, mientras zumbo la soguita delgada que chasquea el liquido atrás y adelante mío…
Juií…. Juaá…. Juií…., juaá…., juiiiiii… y la mosca desprolija cae en la correntada que se encarga de enderezarla.
Mmbluumm!!!. Erupción de agua que marca un brillo áureo arremolinado como manotazo de Midas, perplejo no tuve respuesta física ni mental, solo sostuve la línea que estalló en seco y eso llevó consigo mi mosca.
Subo a tierra, me siento acurrucado en el pasto húmedo con la cabeza hundida entre los brazos que se apoyan en las rodillas levantadas, la punta de mi varita vibrando agitada señala donde comió el Dorado, y mi mano que la sostiene no para de temblequear...
Desde arriba de la barranca, como recién caído del cielo, se asoma el Barba y me grita.
-         Hey Pichicuí !!!... Que te pasa???...
Giro un cuarto el torso hacia Él, levanto la mirada con una mano apoyada en el gorro Piluso y la otra como quijotada extiende la lanza marcando la meta.
-         Ahí, Ahí, milagro mágico, loco, creer o reventar!!!… poné la pava que subo y te cuento…


Más o menos así es como intuyo que algunos con esperanzas desconfiadas y otros con terca porfía, fueron armando esta historia desde cualquier meandro de margen caminable que se convertía en apuntes del “prueba y error”, repitiendo la experiencia con un mínimo cambio hasta palpar las escamas.
Como punto en común fuera del agua, un atrevido comercio exhibe extrañas herramientas de pesca desconocidas en la región, ahí se descubren entre sí los desvergonzados pescadores que rozando el ridículo hacían cosas raras por los charcos de la zona, plasmando entonces una juntada incubadora de la Asociación que hoy llegó a su enlace de plata. A partir de aquí apunto este dato como hito histórico en la pesca con mosca de peces Argentinos con “Denominación de Origen”, y me apropio de la identidad de ARPeMo (*) como pilar fundamental en la pesca con mosca del Rey que impera sobre las aguas de una maravilla mundial.
Esa búsqueda sistemática para calificar un nuevo estilo, formaliza un mojón cronológico que con el tiempo se puede perder, y en el fondo pienso que es bueno cuando sospecho una larga historia cargada de sucesos. A esta altura se puede enunciar que la pesca con mosca de “NUESTRAS ESPECIES” ya tienen sus fundaciones bajo un piso en permanente expansión, y también se pronostica que queda mucho por construir.
Pero allí, “El manuscrito del Pagos de los Arroyos” plasma hechos testigos que dejan señales concretas en el mundo de la pesca con mosca.



Ayer y Hoy
Voy un poquito más atrás de este arranque simbólico para entender que todo no fue casual, cuando a fines del siglo XIX la historia dice que un tal Francisco Pascasio, a partir de sus expediciones patagónicas, propone la introducción de peces con mayor valor comercial orientados a la “pesca sport”, y nadie duda que para ese fin sus recomendaciones resultaron exitosas, observando que las truchas de por si ya venían con el librito del “fly fishing” bajo la aleta.
Bastante tiempo después la información que recalaba en Rosario se enmarcaba por experiencias sureñas traída en boca de locales. A partir de esto se podría considerar que la base de la pesca con mosca de Dorados parte del rescate de ambientes similares a la Patagonia en cuanto a los modos de la época, caminando márgenes y mojándose las patas. Con el tiempo avanzaron las experiencias, se colonizaron otros ambientes cautivando mas especies, mientras se pergeñaron nuevos artilugios junto a la formación de pescadores que jamás pasaron más allá del Río Colorado. Una evolución en si misma que en cierta forma obliga a romper reglas básicas y desfasadas tradiciones arrastradas del viejo mundo, al punto tal que blandas discusiones dirimen si el método aplicado en tales circunstancias se puede llegar a llamar “fly fishing”, o si quien lo practica se le puede atribuir el dote de “mosquero”.

Observando esto es difícil imaginar lo que se viene en este naciente pasatiempo costumbrista, mientras la vanguardia, sin prejuicios y casi insolentes de la selecta cultura que decreta hasta el lenguaje, proponen un entretenimiento que madura desde la raíz territorial, sin importar con que, sino como, para llegar al único objetivo de seducir al pez con un equipo ingrávido y de inmediata percepción sensorial que nos conecta a ambos por las emociones.
Retomo nuevamente la crónica para destacar y agradecer a los pioneros del método que no solo trajeron la técnica para atrapar el pez, sino que también propusieron hacerlo sin muerte. Tal vez este sea el dato cultural más fuerte y conciente, influenciando quizás en forma impensada sobre todos los métodos de pesca deportiva.
Actualmente esto provoca un proceso lento donde se advierte un progreso que arranca por el impulso de los propios pescadores y las instituciones que los representan, en un segundo orden y cada vez con mayor énfasis toman parte los prestadores de servicios y los medios de comunicación, hasta acá dependientes entre si unos a otros. Sin embargo, a mi entender, falta el estado que actúe sin titubeos en comunión con el resto, desde cualquiera de las áreas que pueda tener injerencia.

 

¿Y la pesca?
En la edición anterior de esta revista escribí sobre la pesca en Cuba como si fuera una de las máximas aspiraciones de un pescador… ¿y ahora que?... Claro, es muy fácil pensar que después de lograr un objetivo como ese nada podía ser igual, sin embargo, a los pocos meses estaba bordeando un pequeño arroyito santafecino como añorando los ochenta, aunque ahora con menos dudas y la certeza que en mi entusiasmo todo sigue siendo igual. No hay forma de poner medida a una pasión.
-         Fabio, venite al arroyito que hay doraditos y hasta metí algunos sábalos… Decía el correo de Mateo, un amigo pescador con quince años de edad y tres en su haber portando cañas de moscas, formando parte del progresismo autóctono con su propia escuela de la orilla local.
-         Loco, estas bromeando???, pescaste sabalitos???...
Van y vienen los correos intercambiando datos hasta que acordamos una visita para pisotear los pastizales.

Por otro lado, algo así como para honrar la técnica y definir reglas de competencia menos injustas, diagnosticamos una pesca minimalista a partir de equipos manufacturados en casa, como alguna vez hicieran los mosqueros creativos que trataban de palear las limitaciones tecnoeconomicas.
Desde el jarrón del living pasó a ser parte del arsenal una vara de mimbre medianamente enderezada y barnizada para repeler el agua, algunos rulitos de alambre fino como pasahilos mas o menos distribuidos siguiendo un esquema típico, y cuatro corchos de Malbec para formar la empuñadura, cierra el conjunto un carrete de descarte que bobina varios metros de línea salvada de otro uso agotado. Más o menos con esta configuración ambos partimos a bordear esas cintas liquidas que se calzan en el terreno, donde a veces la caña se puede apoyar en sus filos sin mojarse.
Difícil como siempre, sino sería aburrido, el agua ponía condiciones a favor de los peces por una lluvia previa que le dio color, aunque la fe pareja y terca a veces compensa. Algunos doraditos desafiaron la flexión del mimbre haciendo valer su bravura, aunque la mayoría no se dejó tocar, ganaron ellos.
Los sábalos estaban complicados, su pesca se hace al cien por ciento visto y esta vez el agua les dio ventajas. Se los debe ninfear adelante del hocico mientras besuquean el fondo, previo estudio de su actitud que no es poca cosa.
Mientras balanceo mi línea a la nada fingiendo pescar, observo a Mateo perseguir un enigma con aguda precisión y obstinada rebeldía, a pura técnica de sofisticada simpleza. Ahí conjugo generaciones y descubro que treinta años atrás pasaba lo mismo, la necesidad por el recreo bien entendido, empeña el tiempo a partir del capital genuino.
El Chango acordeona el aire del camino mientras repaso un día donde el alma se infla de salud. Noche plena en ruta, mensajito en el celu.
-         ¿te esperamos a cenar?.


(*) ARPeMo – Asociación Rosarina de Pesca con Mosca

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Del dulce Paraná al salado Caribe

Publicado en la revista ECO Ciencia & Naturaleza Nº28 - 2011
por Fabio Baena

_ Fabio, ves los Sabalitos rolando al frente?…
_ No Reinier, no los veo…
_ Lanza, lanza adelante, lanza!!!
_ Pero no los veo…
_ Lanza igual…. suelta la mosca, suéltala ahora!!!... oh no… se asustaron.
Pescar en el Caribe para mucha gente supone un mar abierto de profundos azules y peces de picos afilados que atraviesan el agua hasta pinchar el cielo, como esas imágenes que Hemingway supo mostrar en sus relatos. Sin embargo existen otras alternativas de pesca planteadas en ambientes donde hacer pie no es tan difícil.
Más de un año atrás surgió la propuesta de viajar a Cuba para buscar una nueva experiencia en pesca con mosca, y es curioso como se fueron afectando los ánimos mientras lo cotidiano convive con la ilusión de mojar las moscas en agua salada. La ansiedad de estar en el lugar demora los días, después pasan cosas como despertar a media noche y asomarme al borde de la cama para ver lomos grises de peces que merodean la habitación, pero al final, un tembleque sacude los hombros aguantando el peso que uno mismo se carga, imaginando volver con la memoria de la cámara llena de paisajes, y eso no es lo que fuimos a buscar. Nadie tiene la pesca asegurada en ninguna parte del mundo.
Ahí es cuando creo que la dimensión de un pez atrapado no se calcula en kilos, para mi es el producto entre la feliz ilusión de pescarlo y el ego que se disfruta al contar una y otra vez la historia. Con estos parámetros cada pescador le dará distinta medida a su pez y justifica ese dicho popular que los presume de mentirosos.
El destino final en Cuba fue la Isla de la Juventud, llamada así a partir de 1978 en homenaje a la recuperación que impulsaron los jóvenes después del desbastador huracán Alma, formando parte del archipiélago de los Canarreos se inscribe en la literatura universal recreando historias de piratas y tesoros ocultos.
Estos ambientes de pesca son muy solicitados por la comunidad de pescadores de todo el mundo, por eso existen cupos que limitan la explotación del recurso natural con un fin turístico. Estas limitaciones son impuestas por las autoridades cubanas protegiendo los archipiélagos desde que fueron declarados como Parques Naturales Marinos.

Ver o no Ver, esa es la cuestión.
Desde Nueva Gerona, ciudad principal de la Isla, cada mañana partíamos hacia la Marina donde nos esperaba un bote pequeño que oficia de único sustento durante todo el día. Con éste zarpábamos a diferentes destinos en un radio mayor a la hora de navegación. Ese andar constante toma un ritmo sincrónico y ondulante que copia del mar, mientras el sonido del motor invade el ambiente incomodando la charla; bajo esta situación el alma se contrae en si misma y la mente carga imágenes soñadas, repasa las teorías y reza por una oportunidad de encuentro. Navegando la mirada se traba recta en un horizonte liso inalcanzable, algunas siluetas de tierra minuto a minuto definen su forma y de pronto nos encontrarnos casi haciendo tope con un tupido verde manglar, mientras se va buscando el emboque de un canal que atraviesa zigzagueante el cayo. Y así sobre el plano horizontal que nos sostiene vamos rayando de blanco esos colores impintables que arman los paisajes marinos. No hay palabras que los describa ni fotografías que los muestren, no queda otra alternativa que vivirlos para guardarse las sensaciones en cada casillerito de nuestros sentimientos.
Hablar de pesca acá suena extraño. Si nos imaginamos con una caña en la mano y el objetivo es atrapar un pez, tal vez de eso se trate, pero cuesta definirlo solo por un medio y un fin. Supongo una situación similar a una cacería sin muerte, rastrear el animal, encontrarlo y tratar de atraparlo para solo tocarlo por un instante y dejarlo ir.
Lo difícil es cazar entre dos medios como el aire y el agua, yo de un lado y él del otro. La transparencia del agua no tiene límites, pero apenas una suave brisa moldea la superficie de tal forma que abajo parece todo moverse. Las nubes también son cómplices de los peces, y los que pudieran estar a nuestro alcance se entonan sobre apagados contrastes. Lo importante es aprender a distinguir lo que se ve y eso se educa con el día a día, sobre todo por que los peces en su evolución se formaron para no ser vistos por presas y predadores, y lo que vengo a buscar con este juego es de ponerlos justo en el medio, llevarlos a ser predadores y que terminen siendo presas.
Aun hoy creo que no encontré el método para detectar los peces: punto fijo y espera, paneo lento, distancia, color y forma, brillos y sombras, etc… Se depende exclusivamente del guía que hace el primer avistaje y orienta al pescador, esta situación es clave poniendo total confianza en él y asumir que esta pesca se hace en equipo con mérito repartido.
Experiencia y Oportunidad
Fueron tres días de puro amague, la mitad del viaje consumido en intención de pesca y un temor que sube vibrando al pecho empieza a cambiar los ánimos, al borde de caer en la decepción dudando si la inversión fue acertada.
No sé si el tiempo suma o resta, si miro lo que pasó, es experiencia, si miro lo que falta, es oportunidad… En estos dos ejes tengo que enfocar la fe para no resignar esas expectativas del comienzo. Hasta acá la experiencia no es mas que la acumulación de oportunidades y de cada una se aprende, entonces la clave para conseguir atrapar un pez es estar preparado en todos los sentidos para aprovechar al máximo cada ocasión que se presente.
Después de almorzar bajo la sombra de unos arqueados cocoteros, Reinier, nuestro guía, nos plantea que es buen horario para Palanquear el Arrecife. Palanquear es el término que usan los guías para impulsar el bote con una vara mayor a los seis metros de largo, desde una plataforma elevada en popa, que además les brinda un ángulo mas adecuado para atravesar la superficie del agua con la vista. De esta forma se rastrean los peces entre fondos irregulares y colores variados…
De pronto Reinier me dice:
_ Fabio, mira, una mancha a las dos, quince metros.… La “mancha” es un cardúmen, en este caso de cinco o seis peces; “a las dos” indica una posición respecto al bote, este se transforma en un reloj apoyado en el agua donde la proa da las doce.…
_ ¿Los viste?...
_ No.
_ Apunta con tu caña donde crees que están… bien, un poco mas a tu derecha…
_ Ahí, ahí, ya los veo… se alejan en el mismo sentido nuestro.
_ Ahora busca el momento.
Reinier solo se dedica a perseguir los peces y mantener la distancia, el resto depende de mí.
El problema es poner la mosca frente a los Tarpones sin que la línea les caiga encima, o peor aun, que la mosca golpee sobre ellos y los asuste, como en el dialogo inicial… No hay mucho tiempo para pensar, se alejan mas rápido que la velocidad de palanqueo. Así son las oportunidades y casi únicas a ese momento…
Ser zurdo me dio ventajas y logré hacer un lanzamiento único para que la mosca caiga a metro de distancia, un tanto adelante del costado izquierdo que mostraban los peces, el golpe sutil que dio en el agua mi pececito simulado, llamó la atención a uno de los Tarpones que rompió la formación en su búsqueda, apenas lo moví con un par de tirones, el pez aceleró su natación para atraparlo. No se quien de los dos abrió la boca mas grande, inconcientemente con mis gestos me adelantaba a sus movimientos como si pudiera influenciarlo en algo…
Son pocas las veces que un pescador puede presenciar esta acción, y realmente se debe tener un temple especial para no quedarse inmóvil en el momento justo…
Conforme con su presa el pez busca retornar a su formación con total calma, si me apuro probablemente me quede sin hacer contacto, con un firme tirón le doy a entender que algo distinto metió en su boca, acelera y lo freno… bueno, intento frenarlo, ahora nervioso y enojado, “corre y vuela”… lleva línea, frena, recupero línea, lleva otra vez y vuela… así un rato cada uno tira y afloja cansándonos. Poco a poco nos vamos acercando y queda al alcance de la mano de Reinier, con un hábil movimiento lo iza hasta dejarlo en mis brazos acunados, imagen del recuerdo y al agua otra vez acariciándole el lomo mientras se va buscando su grupo…
Miradas cómplices y golpe en alto de manos abiertas sueldan un vínculo de oficio. Una presión en la garganta empuja la lágrima, y esa hombría, ahora de mar, con vergüenza obliga a esconder la emoción simulando un gesto de recio pescador, queriendo demostrar que solo fue uno más. Pero en el corazón queda una marca eterna que acompaña una muesca de sonrisa en el sueño mas profundo.
_ Fabio!!!... Son las seis, despertate que llegás tarde!!!

Ver Video Pesca en Cuba 2010




Para un pescador apasionado haber llegado a pescar en Cuba, así de literal la cosa, es como el sueño de un pibe.
En una de esas visitas domingueras en casa de mi padre, con mis hijas revisábamos una caja donde mi madre guardaba algunos recuerdos míos y de mis hermanos. Ahí encontramos esta carta que escribí a mi papá mientras estaba de viaje. Mas allá del papel viejito que le da ese toque sentimental, recurro al amor de mi mamá por haberme dejado este resumen de historia.
Esa fantasía de imaginar un atún en el arroyo Ramallo cobra vida ahora que casi huelo la sal, y se funde en las tardes de verano después de la siesta, cuando las sombras de los árboles alcanzaban la otra costa del arroyo, los pájaros buscaban acomodarse para pasar la noche, y la calma delataba cada movimiento sobre del agua; mientras mi abuelo, a tiro de mano, me daba la libertad de pararme sólo frente a la orilla.
Es curioso pensar que esa carta fue escrita casi 40 años atrás, donde descubro tal cual hoy la vida me fue formando, por un lado croquizando un viso de diseño arquitectónico; sin embargo como pescador, ya un tanto novelero, animándome a escribir historias de pesca.


San Nicolas
3 de lo 8 72
Papá el abuelo me tejio otro mediomundo el otro dia pesque una boga y un moncholo de un metro un día pesquando y pesque como un millon de mojara y ese mismo tiepo salta un atun de veinte metros y el abuelo tiro la volla grandota y le piquaron y el abuelo no recojio y después recojio y se quedo sin quarnada.
Y mamá saco las pajas y pinto la pared color rosa clarito y las sillas las forro color marron con flores