En este blog se trata de SEGUIR PESCANDO a través del texto para mantenernos conectados con la pesca. Y el de promover diferentes acciones o actitudes para que podamos SEGUIR PESCANDO a través del tiempo.
Aquí encontré la forma de agrupar y compartir algunos textos publicados en diferentes medios donde tomé participación, con el solo interés de difundir mis experiencias y opiniones.
Espero continuar agregando notas que puedan tener interés en los lectores que quieran SEGUIR PESCANDO.

domingo, 15 de enero de 2012

La Conquista del Oro

Publicado en la revista ECO Ciencia & Naturaleza Nº29
Homenaje a los Adelantados
por Fabio Baena
Fotos retro: Carlos Ingrassia



Mientras me voy acercando a la margen de un río con aguas calidas y un marrón terroso de misteriosa turbidez, se insinúan tímidos indicios de una vida agitada entre presas y predadores. Ahí llevo mi imaginación unos treinta años atrás al sur de la Provincia de Santa Fe y solo siendo testigo de relatos me atrevo a inventar esta historia.
Un amigo, sugiriéndome que lo visite a su comarca del paralelo cuarentidos, me envió de regalo un equipo para pescar con mosca, decía que en el sur, con eso, la pesca está asegurada.
A partir de esto cada vez que salía a probar suerte nunca dejaba de pensar en esa enigmática varita mágica, pero para no llamar la atención guardaba esa rareza enfundada en el baúl de la Renoleta.
 -  Ma sí, yo la armo!!!... Obvio, ese día no había nadie, ni si quiera aparecieron los chicos de la barra… con el agua golpeándome los gemelos, abro surcos en la bruma tempranera que oculta mis desmanes, mientras zumbo la soguita delgada que chasquea el liquido atrás y adelante mío…
Juií…. Juaá…. Juií…., juaá…., juiiiiii… y la mosca desprolija cae en la correntada que se encarga de enderezarla.
Mmbluumm!!!. Erupción de agua que marca un brillo áureo arremolinado como manotazo de Midas, perplejo no tuve respuesta física ni mental, solo sostuve la línea que estalló en seco y eso llevó consigo mi mosca.
Subo a tierra, me siento acurrucado en el pasto húmedo con la cabeza hundida entre los brazos que se apoyan en las rodillas levantadas, la punta de mi varita vibrando agitada señala donde comió el Dorado, y mi mano que la sostiene no para de temblequear...
Desde arriba de la barranca, como recién caído del cielo, se asoma el Barba y me grita.
-         Hey Pichicuí !!!... Que te pasa???...
Giro un cuarto el torso hacia Él, levanto la mirada con una mano apoyada en el gorro Piluso y la otra como quijotada extiende la lanza marcando la meta.
-         Ahí, Ahí, milagro mágico, loco, creer o reventar!!!… poné la pava que subo y te cuento…


Más o menos así es como intuyo que algunos con esperanzas desconfiadas y otros con terca porfía, fueron armando esta historia desde cualquier meandro de margen caminable que se convertía en apuntes del “prueba y error”, repitiendo la experiencia con un mínimo cambio hasta palpar las escamas.
Como punto en común fuera del agua, un atrevido comercio exhibe extrañas herramientas de pesca desconocidas en la región, ahí se descubren entre sí los desvergonzados pescadores que rozando el ridículo hacían cosas raras por los charcos de la zona, plasmando entonces una juntada incubadora de la Asociación que hoy llegó a su enlace de plata. A partir de aquí apunto este dato como hito histórico en la pesca con mosca de peces Argentinos con “Denominación de Origen”, y me apropio de la identidad de ARPeMo (*) como pilar fundamental en la pesca con mosca del Rey que impera sobre las aguas de una maravilla mundial.
Esa búsqueda sistemática para calificar un nuevo estilo, formaliza un mojón cronológico que con el tiempo se puede perder, y en el fondo pienso que es bueno cuando sospecho una larga historia cargada de sucesos. A esta altura se puede enunciar que la pesca con mosca de “NUESTRAS ESPECIES” ya tienen sus fundaciones bajo un piso en permanente expansión, y también se pronostica que queda mucho por construir.
Pero allí, “El manuscrito del Pagos de los Arroyos” plasma hechos testigos que dejan señales concretas en el mundo de la pesca con mosca.



Ayer y Hoy
Voy un poquito más atrás de este arranque simbólico para entender que todo no fue casual, cuando a fines del siglo XIX la historia dice que un tal Francisco Pascasio, a partir de sus expediciones patagónicas, propone la introducción de peces con mayor valor comercial orientados a la “pesca sport”, y nadie duda que para ese fin sus recomendaciones resultaron exitosas, observando que las truchas de por si ya venían con el librito del “fly fishing” bajo la aleta.
Bastante tiempo después la información que recalaba en Rosario se enmarcaba por experiencias sureñas traída en boca de locales. A partir de esto se podría considerar que la base de la pesca con mosca de Dorados parte del rescate de ambientes similares a la Patagonia en cuanto a los modos de la época, caminando márgenes y mojándose las patas. Con el tiempo avanzaron las experiencias, se colonizaron otros ambientes cautivando mas especies, mientras se pergeñaron nuevos artilugios junto a la formación de pescadores que jamás pasaron más allá del Río Colorado. Una evolución en si misma que en cierta forma obliga a romper reglas básicas y desfasadas tradiciones arrastradas del viejo mundo, al punto tal que blandas discusiones dirimen si el método aplicado en tales circunstancias se puede llegar a llamar “fly fishing”, o si quien lo practica se le puede atribuir el dote de “mosquero”.

Observando esto es difícil imaginar lo que se viene en este naciente pasatiempo costumbrista, mientras la vanguardia, sin prejuicios y casi insolentes de la selecta cultura que decreta hasta el lenguaje, proponen un entretenimiento que madura desde la raíz territorial, sin importar con que, sino como, para llegar al único objetivo de seducir al pez con un equipo ingrávido y de inmediata percepción sensorial que nos conecta a ambos por las emociones.
Retomo nuevamente la crónica para destacar y agradecer a los pioneros del método que no solo trajeron la técnica para atrapar el pez, sino que también propusieron hacerlo sin muerte. Tal vez este sea el dato cultural más fuerte y conciente, influenciando quizás en forma impensada sobre todos los métodos de pesca deportiva.
Actualmente esto provoca un proceso lento donde se advierte un progreso que arranca por el impulso de los propios pescadores y las instituciones que los representan, en un segundo orden y cada vez con mayor énfasis toman parte los prestadores de servicios y los medios de comunicación, hasta acá dependientes entre si unos a otros. Sin embargo, a mi entender, falta el estado que actúe sin titubeos en comunión con el resto, desde cualquiera de las áreas que pueda tener injerencia.

 

¿Y la pesca?
En la edición anterior de esta revista escribí sobre la pesca en Cuba como si fuera una de las máximas aspiraciones de un pescador… ¿y ahora que?... Claro, es muy fácil pensar que después de lograr un objetivo como ese nada podía ser igual, sin embargo, a los pocos meses estaba bordeando un pequeño arroyito santafecino como añorando los ochenta, aunque ahora con menos dudas y la certeza que en mi entusiasmo todo sigue siendo igual. No hay forma de poner medida a una pasión.
-         Fabio, venite al arroyito que hay doraditos y hasta metí algunos sábalos… Decía el correo de Mateo, un amigo pescador con quince años de edad y tres en su haber portando cañas de moscas, formando parte del progresismo autóctono con su propia escuela de la orilla local.
-         Loco, estas bromeando???, pescaste sabalitos???...
Van y vienen los correos intercambiando datos hasta que acordamos una visita para pisotear los pastizales.

Por otro lado, algo así como para honrar la técnica y definir reglas de competencia menos injustas, diagnosticamos una pesca minimalista a partir de equipos manufacturados en casa, como alguna vez hicieran los mosqueros creativos que trataban de palear las limitaciones tecnoeconomicas.
Desde el jarrón del living pasó a ser parte del arsenal una vara de mimbre medianamente enderezada y barnizada para repeler el agua, algunos rulitos de alambre fino como pasahilos mas o menos distribuidos siguiendo un esquema típico, y cuatro corchos de Malbec para formar la empuñadura, cierra el conjunto un carrete de descarte que bobina varios metros de línea salvada de otro uso agotado. Más o menos con esta configuración ambos partimos a bordear esas cintas liquidas que se calzan en el terreno, donde a veces la caña se puede apoyar en sus filos sin mojarse.
Difícil como siempre, sino sería aburrido, el agua ponía condiciones a favor de los peces por una lluvia previa que le dio color, aunque la fe pareja y terca a veces compensa. Algunos doraditos desafiaron la flexión del mimbre haciendo valer su bravura, aunque la mayoría no se dejó tocar, ganaron ellos.
Los sábalos estaban complicados, su pesca se hace al cien por ciento visto y esta vez el agua les dio ventajas. Se los debe ninfear adelante del hocico mientras besuquean el fondo, previo estudio de su actitud que no es poca cosa.
Mientras balanceo mi línea a la nada fingiendo pescar, observo a Mateo perseguir un enigma con aguda precisión y obstinada rebeldía, a pura técnica de sofisticada simpleza. Ahí conjugo generaciones y descubro que treinta años atrás pasaba lo mismo, la necesidad por el recreo bien entendido, empeña el tiempo a partir del capital genuino.
El Chango acordeona el aire del camino mientras repaso un día donde el alma se infla de salud. Noche plena en ruta, mensajito en el celu.
-         ¿te esperamos a cenar?.


(*) ARPeMo – Asociación Rosarina de Pesca con Mosca

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Del dulce Paraná al salado Caribe

Publicado en la revista ECO Ciencia & Naturaleza Nº28 - 2011
por Fabio Baena

_ Fabio, ves los Sabalitos rolando al frente?…
_ No Reinier, no los veo…
_ Lanza, lanza adelante, lanza!!!
_ Pero no los veo…
_ Lanza igual…. suelta la mosca, suéltala ahora!!!... oh no… se asustaron.
Pescar en el Caribe para mucha gente supone un mar abierto de profundos azules y peces de picos afilados que atraviesan el agua hasta pinchar el cielo, como esas imágenes que Hemingway supo mostrar en sus relatos. Sin embargo existen otras alternativas de pesca planteadas en ambientes donde hacer pie no es tan difícil.
Más de un año atrás surgió la propuesta de viajar a Cuba para buscar una nueva experiencia en pesca con mosca, y es curioso como se fueron afectando los ánimos mientras lo cotidiano convive con la ilusión de mojar las moscas en agua salada. La ansiedad de estar en el lugar demora los días, después pasan cosas como despertar a media noche y asomarme al borde de la cama para ver lomos grises de peces que merodean la habitación, pero al final, un tembleque sacude los hombros aguantando el peso que uno mismo se carga, imaginando volver con la memoria de la cámara llena de paisajes, y eso no es lo que fuimos a buscar. Nadie tiene la pesca asegurada en ninguna parte del mundo.
Ahí es cuando creo que la dimensión de un pez atrapado no se calcula en kilos, para mi es el producto entre la feliz ilusión de pescarlo y el ego que se disfruta al contar una y otra vez la historia. Con estos parámetros cada pescador le dará distinta medida a su pez y justifica ese dicho popular que los presume de mentirosos.
El destino final en Cuba fue la Isla de la Juventud, llamada así a partir de 1978 en homenaje a la recuperación que impulsaron los jóvenes después del desbastador huracán Alma, formando parte del archipiélago de los Canarreos se inscribe en la literatura universal recreando historias de piratas y tesoros ocultos.
Estos ambientes de pesca son muy solicitados por la comunidad de pescadores de todo el mundo, por eso existen cupos que limitan la explotación del recurso natural con un fin turístico. Estas limitaciones son impuestas por las autoridades cubanas protegiendo los archipiélagos desde que fueron declarados como Parques Naturales Marinos.

Ver o no Ver, esa es la cuestión.
Desde Nueva Gerona, ciudad principal de la Isla, cada mañana partíamos hacia la Marina donde nos esperaba un bote pequeño que oficia de único sustento durante todo el día. Con éste zarpábamos a diferentes destinos en un radio mayor a la hora de navegación. Ese andar constante toma un ritmo sincrónico y ondulante que copia del mar, mientras el sonido del motor invade el ambiente incomodando la charla; bajo esta situación el alma se contrae en si misma y la mente carga imágenes soñadas, repasa las teorías y reza por una oportunidad de encuentro. Navegando la mirada se traba recta en un horizonte liso inalcanzable, algunas siluetas de tierra minuto a minuto definen su forma y de pronto nos encontrarnos casi haciendo tope con un tupido verde manglar, mientras se va buscando el emboque de un canal que atraviesa zigzagueante el cayo. Y así sobre el plano horizontal que nos sostiene vamos rayando de blanco esos colores impintables que arman los paisajes marinos. No hay palabras que los describa ni fotografías que los muestren, no queda otra alternativa que vivirlos para guardarse las sensaciones en cada casillerito de nuestros sentimientos.
Hablar de pesca acá suena extraño. Si nos imaginamos con una caña en la mano y el objetivo es atrapar un pez, tal vez de eso se trate, pero cuesta definirlo solo por un medio y un fin. Supongo una situación similar a una cacería sin muerte, rastrear el animal, encontrarlo y tratar de atraparlo para solo tocarlo por un instante y dejarlo ir.
Lo difícil es cazar entre dos medios como el aire y el agua, yo de un lado y él del otro. La transparencia del agua no tiene límites, pero apenas una suave brisa moldea la superficie de tal forma que abajo parece todo moverse. Las nubes también son cómplices de los peces, y los que pudieran estar a nuestro alcance se entonan sobre apagados contrastes. Lo importante es aprender a distinguir lo que se ve y eso se educa con el día a día, sobre todo por que los peces en su evolución se formaron para no ser vistos por presas y predadores, y lo que vengo a buscar con este juego es de ponerlos justo en el medio, llevarlos a ser predadores y que terminen siendo presas.
Aun hoy creo que no encontré el método para detectar los peces: punto fijo y espera, paneo lento, distancia, color y forma, brillos y sombras, etc… Se depende exclusivamente del guía que hace el primer avistaje y orienta al pescador, esta situación es clave poniendo total confianza en él y asumir que esta pesca se hace en equipo con mérito repartido.
Experiencia y Oportunidad
Fueron tres días de puro amague, la mitad del viaje consumido en intención de pesca y un temor que sube vibrando al pecho empieza a cambiar los ánimos, al borde de caer en la decepción dudando si la inversión fue acertada.
No sé si el tiempo suma o resta, si miro lo que pasó, es experiencia, si miro lo que falta, es oportunidad… En estos dos ejes tengo que enfocar la fe para no resignar esas expectativas del comienzo. Hasta acá la experiencia no es mas que la acumulación de oportunidades y de cada una se aprende, entonces la clave para conseguir atrapar un pez es estar preparado en todos los sentidos para aprovechar al máximo cada ocasión que se presente.
Después de almorzar bajo la sombra de unos arqueados cocoteros, Reinier, nuestro guía, nos plantea que es buen horario para Palanquear el Arrecife. Palanquear es el término que usan los guías para impulsar el bote con una vara mayor a los seis metros de largo, desde una plataforma elevada en popa, que además les brinda un ángulo mas adecuado para atravesar la superficie del agua con la vista. De esta forma se rastrean los peces entre fondos irregulares y colores variados…
De pronto Reinier me dice:
_ Fabio, mira, una mancha a las dos, quince metros.… La “mancha” es un cardúmen, en este caso de cinco o seis peces; “a las dos” indica una posición respecto al bote, este se transforma en un reloj apoyado en el agua donde la proa da las doce.…
_ ¿Los viste?...
_ No.
_ Apunta con tu caña donde crees que están… bien, un poco mas a tu derecha…
_ Ahí, ahí, ya los veo… se alejan en el mismo sentido nuestro.
_ Ahora busca el momento.
Reinier solo se dedica a perseguir los peces y mantener la distancia, el resto depende de mí.
El problema es poner la mosca frente a los Tarpones sin que la línea les caiga encima, o peor aun, que la mosca golpee sobre ellos y los asuste, como en el dialogo inicial… No hay mucho tiempo para pensar, se alejan mas rápido que la velocidad de palanqueo. Así son las oportunidades y casi únicas a ese momento…
Ser zurdo me dio ventajas y logré hacer un lanzamiento único para que la mosca caiga a metro de distancia, un tanto adelante del costado izquierdo que mostraban los peces, el golpe sutil que dio en el agua mi pececito simulado, llamó la atención a uno de los Tarpones que rompió la formación en su búsqueda, apenas lo moví con un par de tirones, el pez aceleró su natación para atraparlo. No se quien de los dos abrió la boca mas grande, inconcientemente con mis gestos me adelantaba a sus movimientos como si pudiera influenciarlo en algo…
Son pocas las veces que un pescador puede presenciar esta acción, y realmente se debe tener un temple especial para no quedarse inmóvil en el momento justo…
Conforme con su presa el pez busca retornar a su formación con total calma, si me apuro probablemente me quede sin hacer contacto, con un firme tirón le doy a entender que algo distinto metió en su boca, acelera y lo freno… bueno, intento frenarlo, ahora nervioso y enojado, “corre y vuela”… lleva línea, frena, recupero línea, lleva otra vez y vuela… así un rato cada uno tira y afloja cansándonos. Poco a poco nos vamos acercando y queda al alcance de la mano de Reinier, con un hábil movimiento lo iza hasta dejarlo en mis brazos acunados, imagen del recuerdo y al agua otra vez acariciándole el lomo mientras se va buscando su grupo…
Miradas cómplices y golpe en alto de manos abiertas sueldan un vínculo de oficio. Una presión en la garganta empuja la lágrima, y esa hombría, ahora de mar, con vergüenza obliga a esconder la emoción simulando un gesto de recio pescador, queriendo demostrar que solo fue uno más. Pero en el corazón queda una marca eterna que acompaña una muesca de sonrisa en el sueño mas profundo.
_ Fabio!!!... Son las seis, despertate que llegás tarde!!!

Ver Video Pesca en Cuba 2010




Para un pescador apasionado haber llegado a pescar en Cuba, así de literal la cosa, es como el sueño de un pibe.
En una de esas visitas domingueras en casa de mi padre, con mis hijas revisábamos una caja donde mi madre guardaba algunos recuerdos míos y de mis hermanos. Ahí encontramos esta carta que escribí a mi papá mientras estaba de viaje. Mas allá del papel viejito que le da ese toque sentimental, recurro al amor de mi mamá por haberme dejado este resumen de historia.
Esa fantasía de imaginar un atún en el arroyo Ramallo cobra vida ahora que casi huelo la sal, y se funde en las tardes de verano después de la siesta, cuando las sombras de los árboles alcanzaban la otra costa del arroyo, los pájaros buscaban acomodarse para pasar la noche, y la calma delataba cada movimiento sobre del agua; mientras mi abuelo, a tiro de mano, me daba la libertad de pararme sólo frente a la orilla.
Es curioso pensar que esa carta fue escrita casi 40 años atrás, donde descubro tal cual hoy la vida me fue formando, por un lado croquizando un viso de diseño arquitectónico; sin embargo como pescador, ya un tanto novelero, animándome a escribir historias de pesca.


San Nicolas
3 de lo 8 72
Papá el abuelo me tejio otro mediomundo el otro dia pesque una boga y un moncholo de un metro un día pesquando y pesque como un millon de mojara y ese mismo tiepo salta un atun de veinte metros y el abuelo tiro la volla grandota y le piquaron y el abuelo no recojio y después recojio y se quedo sin quarnada.
Y mamá saco las pajas y pinto la pared color rosa clarito y las sillas las forro color marron con flores




domingo, 23 de octubre de 2011

La NoNeim

La NoNeim es justamente una mosca sin nombre, no lleva nombre por que no lo merece, por que es una irrespetuosa del arte de atar…
Es una mosca para vagos…
para los sin tiempo…
los apurados…
los desprolijos…
los que van a pescar seguido…
para los novatos que necesitan estoquear moscas al encarar su primer veranito…
es una mosca pa´l sacrificio…
llena fácil una caja y posibilita armar una serie de tales colores…
simple y humilde…
sin panza ni lomo, sin ojos, sin cachetes ni agallitas, nada que la distinga…
fea por si sola….
y hasta no lleva anzuelo…

Muchas veces me pasa de pensar, según el lugar…
_ Esta mosca está muy linda para perderla en un palo o que termine destruida en la boca de un doradito, mejor la guardo, se merece un buen pescado!!!.
Y a veces no hace falta que se destruya mucho para separarla de la caja… una pluma que se corte, los ojitos que se desprenden, incluso hasta los de plomo suelen partirse… chau mosca!!!.
Aunque en algunos casos la pueda rehabilitar es difícil que quede igual, y es probable que en el momento no tenga un reemplazo parecido.
También me pasa de llenar una caja de moscas y dudar cual voy a usar en ese momento… o de reordenar la caja cuando vuelvo de pescar y descubro una linda mosca que se perdió en la montonera…
Por si fuera poco me cuesta mucho hacer dos moscas iguales entre la variedad de materiales que utilizo cuando juego al atador…
_ si le pongo ojitos o no…
_ si le pongo agallitas, lo mismo con los flancos, y de que color??…
_ cuales colores combino??… cuerpo y cabeza, lomo y panza… uf.. ya me cansé!!!
Supongo que esto no solo me pasa a mí, por eso lo comparto.

La mosca… bueno, eso…
Si bien el atado es todo un arte y para algunos casi un culto, mi objetivo es pescar, y partiendo de eso llego a la simplificación, planteando una mosca que sea fácil de atar, rápida, económica, duradera y versátil.
La monocromía define una mosca con el 100% visible, mas una silueta simétrica que disimula los defectos de natación por un problema de atado o posición del anzuelo…
El frente de cabeza tipo andino genera desplazamiento de agua que provoca los movimientos casi naturales de un pez.
Creo estos son los puntos básicos para definir este patrón de atado. Apropiado a los ambientes que acostumbro pescar donde la visibilidad bajo el agua no es plena. A esto se le agregan las propiedades con que cuenta cualquier mosca tubo, respecto a las variables permitidas sobre tipo, forma y posición del anzuelo.

Bricoflai…
El atado requiere de unos pocos materiales y económicos…
Pelo sintético y los brillitos, que tal vez no sean indispensables si vamos al extremo de simpleza.
Remaches tipo “pop”, para el caso utilizo de acero inoxidable.
Protectores auditivos tipo “pinitos”, que ya vengo mencionando en otros artículos.
Preferente utilizo como pelo el CraftFur de la marca Rainys, por su calidad, largo de pelo y variedad de colores. Los brillitos son hebras que se desarman de telas para el diseño de ropa y gracias a esto se consiguen muchos colores.
En principio se arma el tubo con el “pop” y las piecitas fragmentadas del protector auditivo, y no es necesario fijar nada entre si.
Para montar el tubo en la morsa se utiliza un anzuelo sin ojal y sin punta, mas que nada por seguridad.



Sobre el paso a paso es muy simple, se separa la secuencia en dos partes para atar un mechón de cola y otro que hace de cabeza y cuerpo.
La cola se ata sobre el tramo de remache que queda entre el conito y el tubo conector. Partiendo de un mechón de C.Fur, al que se desecha el subpelo, se debe cubrir el perímetro completo, sobre este mismo se agrega también en todo el perímetro las hebras brillosas. Anudar, cortar y cementar para seguir en el otro sector de la mosca.
Para la parte final prácticamente se repite el paso anterior entre el conito y la cabeza del remache, aunque ahora descartamos los pelos mas largos y mantenemos el subpelo, además no lleva hebras de brillo… El frente del conito aporta a la silueta de la mosca y junto al tope del remache permite armar una prolija cabeza andino.
Se debe ser cauto en cuanto al volumen del C.Fur. El conito siliconado ayuda a formar una buena silueta con poco material, también prefiero dejar aproximadamente un centímetro mas largo las hebras de brillo sobre el largo del pelo sintético.
Respecto al tubito conector que se rescata también del protector auditivo, es para vincular la mosca y el anzuelo. Este material de propiedades elásticas le da buena sujeción al anzuelo, admitiendo variedad de marcas y tamaños de ojal, también le confiere movilidad dentro de la boca del pez mejorando la clavada. Conviene dejarlo sin atar por dos motivos, reemplazarlo en caso que se rompa por los mordiscones, y duplicar la posibilidad que se desconecte tanto del tubo como del anzuelo, permitiendo liberar la mosca de las mandíbulas del predador.





La forma de vincular una mosca tubo al leader de la línea es un método que aplico en función de lo que voy adquiriendo en la práctica, y por lo que puedo aprender de compartir salidas de pesca con amigos mosqueros experimentados.

El sistema comprende el cable de acero, plomito perforado, “mosca tubo” (para ser mas claro solo se muestra el tubo) y el anzuelo.


Conexión del anzuelo al tubo.

Si bien la variedad de anzuelos que se pueden utilizar es amplia, actualmente estoy probando los anzuelos Matzuo Octopus. Debido a la posición del ojo de este anzuelo calzado en el tubo, tiende a que la punta se ubique hacia arriba, otorgándole para mi el mejor método antienganche. Este método permite ubicar la mosca en los lugares más difíciles con menor riesgo de perderla y mayor posibilidad de pique.
También se puede variar el lastre agregando plomitos pasantes en el cable de acero.


Un detalle que no es menor tiene que ver con el nudo del cable de acero que se hace sobre el anzuelo. Para eso utilizo una especie de “ochito” al cual no hace falta cortar muy al ras el sobrante de cable, que de todos modos queda atrapado dentro del tubo conector.

Para vincular el cable de acero con el leader de la línea preparo un “arito” que se arma al hacer un doble nudo simple, al tensar busca de formarse también un “ochito”.
Sin cerrar este nudo se atraviesa cada cavidad con el monofilamento y se realiza un nudo tipo Duncan (Uni) corredizo.





Este empalme tiene la ventaja que ambos materiales traccionan prácticamente sobre el mismo eje.


A esta misma mosca se le puede agregar un simple accesorio para darle propiedades de popeo en superficie, conformado por unas capas de Goma Eva con figura trapezoidal, atravesadas por un tubito plástico que se le abocinan los extremos acercando una llama suave.
Casi sería para lograr un efecto Titanic, a este lo llamaría lanchita PO-PO…






Por ultimo, cuando planteo que esta mosca debe ser monocromática, tengo una particularidad preferencia por los siguientes colores y un porcentaje aproximado a considerar en mi caja de moscas.
50% de moscas negras.
30% de moscas amarillas, especialmente con el Golden Yellow de Rainys.
10% de moscas verdes, contemplado en el Bright Green de Rainys.
Y 10% de otros colores pudiendo ser gris y rojo…
Dentro del negro caen los azules, púrpuras y por que no rojos, el Golden yellow cubre los naranjas y amarillos, el verde brillante incluye al chartreuse mas otras yerbas, y un gris claro para abarcar hasta los blancos.
Los brillos se mantienen dentro de la misma gama del color del pelo.



Esta ultima imagen muestran la gama básica de colores y particular método para sostener la morsa que me permite liberar la mesa de atado, pero sobre todo mejora una postura corporal reduciendo el cansancio a partir de poder apoyar los codos sobre la mesa, que también contribuye a la precisión y prolijidad en las terminaciones.

Para ser honesto, por ahora este método o teoría solo lo estoy aplicando en mi región, justamente donde pesco con mas frecuencia y las posibilidades de grandes dorados son escasas, esto va en relación al tamaño de la mosca mostrada, también limitado por el material escogido… pero sin dudas que voy a empezar a aplicarlo a otra escala con otros materiales.

Y lo que debe quedar en claro, por eso también juego un poco con el nombre, que esta mosca tiene características tomadas de las conocidas moscas Andino, de las que ya creo que han superado la categoría de moscas para llegar a ser todo un sistema.
Tal vez se la podría llamar la Andino NoNeim, o simplemente no llamarla de ninguna manera… como por ejemplo, cuando le preguntás a tu compañero…
_ Che, que pusiste que tené pique a cada rato…
_ Estoy con mosca negra…
_ Y???... dale…
_ Bueno che!! e´ de crafur con cabecita andino… y lastrala un poco…
_ Ahá!!! Gracia… tené una de má…
_ Noop, era la última…. Je, je…

Buen atado, buena pesca, buena devolución…
Fabio



sábado, 20 de agosto de 2011

Matriz para atado de la "Titanic"


Dicen que esta mosca se las trae… Sinceramente no la he probado, pero según cuentan está funcionando muy bien en algunos ambientes particulares para la pesca del Dorado.
Aprovechando lo que me prestaron en ARPEMO, pude armar una matriz para atar el “casco” de esta mosca, y por este medio lo pongo a disposición en mi sección “PescARTEsano”.
Seguramente se podrá rastrear en cualquier sitio de Internet el paso a paso del atado de esta mosca.

Espero les sea de utilidad.
Fabio


Descargar *.pdf para imprimir, desde este link 

Matriz para atado de la Titanic

domingo, 31 de julio de 2011

Correo de Lectores – Revista “El Pato” – Noviembre 2008

Hola gente, me resultó muy grato leer la ultima editorial de la revista… cada tanto viene bien una buena. Últimamente es una constante leer en cualquier editorial, nota o correo de lectores, donde se hacen ver las malas acciones en cuanto al uso de nuestros ríos. Se que es un deber para quienes dirigen estas publicaciones hacer notar las situaciones que afectan a sus lectores, además de asumir la responsabilidad que les cabe por ser formadores de opinión, y en tal sentido, por promover constantemente la practica de la pesca en forma consiente, respetando el ambiente y sus especies, como así también a quienes nos vinculamos a la pesca, desde el lugar que fuera.
Básicamente quiero destacar el trabajo que uds. hacen y cuanto tienen que ver con estos cambios mencionados en la editorial de Septiembre, cambios que son cada vez más visibles.
A mi entender, “El Pato” en sus diferentes formatos, es el medio de comunicación referente de la pesca como entretenimiento en nuestro Litoral. Son pocos los que pueden recoger información de distintas fuentes y ámbitos, como lo hacen uds., eso les merece cierta jerarquía que deberían saber aprovechar quienes tienen en sus decisiones el destino de nuestros ríos.
Más allá de esto, creo que los “pescadores a caña” no podemos esperar o depender que los responsables de definir el uso de los ríos, actúen como creemos que deberían hacerlo. Dudo que los constantes reclamos y denuncias tengan efecto, y eso es triste, por que supongo estimaran que no son considerables, o habrá seguramente “otras prioridades”.
Cualquiera sabe que los “pescadores a caña” no van a cortar puentes solicitando que se ordene y controle la pesca comercial, que tampoco van a manifestarse para pedir que las provincias acuerden leyes comunes a una cuenca, o que simplemente se cumplan las existentes, en este sentido me atrevo a mencionar una situación simple, que por tal, evidencia la intención de los funcionarios a la hora de decidir por el futuro de lo sustentable. En Rosario se puede ver la venta del Dorado en cualquier tipo de comercio, a pesar de la Ley provincial 12722 que lo protege, sancionada hace mas de un año, sin embargo los pescados que se exhiben no cumplen siquiera las medidas mínimas que la ley anterior promulgaba, medidas transparentes a cualquier tipo de control. ¿Control?
Viendo esto se podría justificar a cualquier “pescador a caña” que no cumpla con las normas, sabiendo que el daño producido al medio ambiente es mucho menor al que genera la pesca comercial descontrolada… Sin embargo, pienso todo lo contrario. Creo que la herramienta mas simple que tenemos cada uno de los actores que nos vinculamos a la pesca como pasatiempo, para hacer notar nuestras intenciones, es que la practiquemos concientemente, dando el ejemplo desde el lugar que nos cabe, somos los únicos que podemos poner el verdadero valor que la pesca recreativa se merece, sobre todo en nuestro Litoral.
Por eso felicito a los medios de difusión, a los prestadores de servicio y especialmente a los “pescadores a caña” que se comprometen con el cuidado de los ambientes y los peces.
Un abrazo.
Fabio Baena – Rosario

Es curioso notar que pasaron casi 3 años de esta nota y no cambió en absoluto el tema puntual que se menciona por la venta de dorados fuera de medida. Pasear por la costanera Rosarina a la altura de la Florida, donde se instalan los puestos de pescadores, permite apreciar una gran cantidad de dorados que rozan los 50cm, colgados en las típicas gancheras. Esto esta la vista de cualquiera y no hace falta disponer de operativos  especiales para efectivizar un control, como tampoco es necesario reconocer la ley 12722, que a mi entender debería ser derogada para al menos no sentirme tan burlado.



sábado, 23 de julio de 2011

Acuario Río Paraná

Texto, Fabio Baena. Colaboración, Andrés Sciara y Gabriel Paccioretti

Hace mas de 70 años se construía en Rosario “El Acuario”, así se lo llamó siempre debido a que la muestra de peces era el espacio más reconocible, aunque su verdadero nombre siempre fue “Estación Hidrobiológica de Rosario”.

Actualidad y fututo de este importante centro de investigación y educación santafesino dedicado al majestuoso Paraná.

Historia y realidad
Repasemos un poco la historia, según describe Raúl Ringuelet, referente de reconocida trayectoria en la ictiología Argentina, - “La estación Hidrobiológica de Rosario” se concreta según los planes del Dr. Tomas Marini, jefe de esta División, a través de fondos particulares cedidos por firmas industriales de la provincia de Santa Fe, con el fin primario de resolver el despoblamiento ictícola del río Carcarañá, etc. Para evitar el empobrecimiento alarmante de la hidrofauna de los afluentes del Paraná, transportando peces jóvenes aguas arriba de los ríos. (Notas del Museo de la Plata – Tomo V Nº34 – 1940).-


Las firmas industriales mencionadas por Ringuelet, eran los usufructuarios de las tres represas que truncaban el fluir normal de las aguas del Carcarañá. Los pobladores aguas arriba de estas represas se hicieron escuchar a niveles de gobierno en reclamo de la falta de peces, en respuesta a esto surge como posible solución la creación de la Estación Hidrobiológica.
Retomando el texto de Ringuelet, dice:
se incluye en el plan de trabajo a desarrollar paulatinamente;
  1. Población de las aguas aptas con embriones y alevinos de Pejerrey.
  2. Estudios biológicos en el río Paraná.
  3. Creación de un gran Acuario que permita realizar esos estudios y que sea una gran obra de divulgación y atractivo turístico.
El pabellón de exhibición se concreta en el año 1942, construido por la Municipalidad de Rosario y cedido a la Estación Hidrobiológica, dependiente del Ministerio de Agricultura de la Nación.
Así es como desde estos escritos, se puede comenzar a ver la historia del acuario. Que en su recorrido atravesó, como muchas instituciones de este país, las diferentes políticas que asumiera cada gobierno, cambiando de dependencias e incluso siendo transferido de la Nación a la Provincia.


Ahora, pensando en la historia desde la una visión mas personal, me atrevo a describir mi experiencia que seguramente debe haber sido similar a la de muchas personas que alguna vez visitaron ese curioso espacio.
Recuerdo caminar de la mano de mi padre recorriendo “la gruta” que diseñaba el espacio interior del edificio central, detenernos cada tanto tratando de identificar que “bichos” había detrás de cada vidrio, jugar a reconocerlos entre anécdotas reales y un tanto fantasiosas. Días atrás le comentaba a mi padre que estaba escribiendo una nota sobre el Acuario y sacó a relucir su memoria diciéndome que en su juventud, mi abuela era la encargada de organizar esos paseos. Caminando desde barrio Ludueña ella “arreaba la tropa” de chicos entusiasmados y curiosos, que pretendían descubrir a través de las peceras lo que ocultaban las aguas marrones del Paraná. Desde esos peces que muchas veces pasaban a ser parte del alimento frecuente provisto por mi abuelo, hasta lo que nunca hubieran imaginado y existiera.
Ahora me encuentro yo, casi armando una tercera generación de padres buscado entretener a sus hijos, y así un día quise revivir esa experiencia con mi hija menor y lamentablemente no fue lo que esperaba. Una simple recorrida a las instalaciones fue suficiente para formarme de opinión, y para mi hija fue totalmente indiferente, que era lo más preocupante.
Descuidado y desprolijo, y a veces no hacen falta muchos recursos para al menos ser digno. Sin criterio técnico y menos educativo, mezclado con venta de peces ornaméntales para nada autóctonos, tipo casa de mascotas, y algunas cosas más que no vale la pena entrar en detalles. Esa experiencia fue motivo suficiente para salir del lugar con gran decepción.
Como si fuera poco, dentro de lo que seria el área científica en el Acuario, casi para esa misma fecha, se engordaban Truchas intentando incentivar la cría con sentido productivo, con el objetivo de abastecer el mercado gastronómico local. Lo anecdótico era pensar cuan importante podría ser estudiar estos peces en Rosario, sabiendo que Argentina tiene un importantísimo desarrollo en otras provincias, mientras, para esa época, este Acuario ignoraba una gran mortandad de Armados que tapizaban la costa rosarina, y también se desentendía de lo que por entonces se discutía tanto, sobre cual era la madurez reproductiva del Sábalo para establecer medidas mínimas de su captura con fines extractivos, en medio de conflictos sociales. Evidentemente algo no andaba bien en este Acuario.
Distintos hechos transcurrieron en mas de 70 años, muchas actividades que luego fueron decayendo mientras el río progresivamente se empobrecía, y este Acuario se mostraba cada vez mas indiferente, a punto tal del olvido, tanto de la gestión publica, como de los mismos ciudadanos. Hace ya varios años que la exhibición de peces dejó de existir.
Rosario es la ciudad más importante sobre la cuenca del Paraná, y le debe mucho al río, desde lo más elemental como el consumo del agua y vertidos cloacales, el movimiento de cargas a través de los puertos, como jerarquiza el mercado inmobiliario, embellece el paisaje urbano, permite la practica de deportes náuticos, provee espacios de esparcimiento en sus márgenes, etc. Sin embargo por mucho tiempo no fue más que una simple franja plana de agua marrón, ignorando lo que pasa bajo esta. El río tiene vida propia y es importante conocerla.

Una mirada nueva
Desde hace ya un tiempo se viene trabajando para devolverle al río y la ciudad este punto de encuentro. Ahora se plantea un nuevo acuario estrechamente ligado a la investigación, la producción y la educación, sobre estos ejes se pretende que este espacio funcione como nexo entre la gente y el río vivo, entre la ciudad y el ambiente acuático. Que el acuario sea un interlocutor para que el río nos “enseñe” de él, y este acuario se transforme en la voz de referencia para la toma de decisiones de quienes dependa la salud del río.
Nadie puede discutir que el Paraná necesita mas cuidado, pero no podemos cuidar lo que no amamos, ni tampoco podemos amar lo que no conocemos.
A mediados de marzo, el gobierno de la provincia de Santa Fe llamó a licitación para la realización de la primera etapa de un nuevo proyecto. Este nuevo acuario se emplazará sobre el mismo terreno del existente, contiguo a las piletas públicas del Parque Alem, con una superficie de 2,5 hectáreas y un importante sector de vínculo directo al Paraná. Se plantea un uso público y abierto sobre el terreno natural aprovechando las pendientes, organizando un parque autóctono con flora y fauna del valle fluvial de la región.
El nuevo edificio que se implanta en el terreno se organiza en tres plantas principales. A nivel de piso se destaca un gran espacio abierto que da continuidad al parque sin interrumpir las visuales desde la Av. Frondizi hacia el río, además de organizar la parte administrativa y recepción de visitantes, bar y cafetería. Bajo este nivel, aprovechando la topografía del terreno, se incrusta el área de laboratorio de investigación y acuicultura experimental, áreas de servicio, salas de maquinas, etc. El nivel más alto contendrá el área de exhibición de fauna acuática, con unos 1000m2 para organizar los contenedores de la muestra, además de una biblioteca especializada de uso público e investigación, un auditorio para 100 personas y los espacios propios que requiere el mantenimiento de los acuarios, manejo del agua, etc. Todo esto se vincula a través de un gran espacio libre entre las tres plantas y una rampa que conecta cada nivel, destacándose que este edificio se puede recorrer íntegramente, tanto en las áreas de exhibición como las áreas de investigación y laboratorios. Un dato importante es que desde el concepto se concibió un edificio “verde”, incorporando el uso de energías alternativas como la solar.



Bajo la responsabilidad de la Secretaría de Estado de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Provincia de Santa Fe, la Estación Hidrobiológica de Rosario se propone como una herramienta que colabore a entender el ambiente acuático con la creación de un espacio para el estudio de especies de peces dulceacuícolas, y que desde el conocimiento se puedan lograr acciones para mejorar el sostenimiento de la ictiofauna.
Entre otras cosas, dicho espacio contará con la instalación de un Laboratorio de Acuicultura Experimental que permitirá realizar desarrollos tendientes a mejorar la cría de peces nativos. Además se evaluará la diversidad genética de especies de importancia comercial y ecológica. Este estudio permitirá evaluar el impacto de la actividad humana sobre la riqueza ictícola del Paraná. Dicho laboratorio contará con sistemas de recirculación con gran tecnología para el cultivo y la reproducción de especies de agua dulce tanto de clima templado/cálido como templado/frío. Una particularidad es que estas áreas de investigación serán accesibles al sector educativo e incluso a público interesado, desde ventanas donde se podrá observar el trabajo científico. Aunque en términos más específicos, se contará con visitas especiales sobre los proyectos en los que se trabaja.


El acuario como exhibición de peces autóctonos se transforma en la herramienta educativa más didáctica, especialmente sobre lo que pueda dejar de enseñanza a los más chiquitos. Mostrar los peces de la forma como acostumbran a representar los niños desde sus primeros bosquejos, a través del perfil, de la silueta, es lo que les permite reconocerlos ahora a través de una ventana al río, con el complemento de su entorno natural, sus hábitats y sus hábitos, ligado a la educación formal, la interacción con las escuelas a través de talleres, charlas y obviamente las visitas guiadas, también a la educación no formal, como espacio abierto al público en general a través de exposiciones, infografías, conferencias, debates, siempre teniendo al Río como centro.
No quedan dudas que este ámbito amplía y mejora la oferta turística de Rosario y la provincia de Santa Fe, admitiendo que no sólo se trata de un turismo recreativo, sino que aporta a la educación, a la cultura y también a lo artístico, dando por hecho que el arte y la cultura son parte esencial de nuestro río.

Una mirada desde mi sentimiento.
Como pescador deportivo me llena de esperanzas la recuperación de este espacio, por lo que se pueda lograr desde éste en beneficio de “nuestros peces”, por consiguiente en beneficio de los pescadores; como vecino de la ciudad de Rosario, festejo la recuperación de este tramo de río abriéndolo a la comunidad y generando nuevas propuestas al esparcimiento, de la que se beneficiaran no solo los Rosarinos, sino también los santafesinos y la nación toda.
Pero como padre de familia obviamente mi deseo es que este Acuario colabore en la difícil tarea que tememos de educar a nuestros hijos, en este caso desde un entretenimiento que vincula a los niños con la naturaleza y desde ahí entenderla para respetarla.
Recuerdo cuando mis hijas eran más chicas, en ocasiones solíamos jugar a “descubrir” peces nuevos en los diferentes ambientes que frecuentábamos, las crecientes del Paraná generan condiciones ideales inundando costas de fácil acceso, y estos sitios se llenan de peces de las más variadas formas y colores. Algunos de estos peces los llevábamos a un par de peceras que teníamos instaladas en casa y era un atractivo muy divertido para grandes y chicos… No solo por la variedad en forma y color, sino por las características de sus hábitos, sus movimientos, sus territorios, etc… Incluso tuvimos la suerte de que se reprodujeran en cautiverio, obviamente buscando lograr las mejores condiciones del hábitat y con algunos conocimientos previos de cuales peces se pueden adaptar mejor a la vida entre vidrios. Muchas de las personas que vieron esas peceras no podían creer que esos peces los habíamos capturado “muy cerca de casa”… Obviamente muchos de estos peces eran de especies que llegaban a dimensiones insostenibles en una pecera común y fueron devueltos al río, sin embargo, el gran atractivo lo proponían una enorme cantidad de pececitos que muchos no imaginaban que pudieran existir tan cerca nuestro.


No dudo que la gran mayoría de los lectores de esta nota dedicados a la pesca, se han encontrado con situaciones de tener que pescar con niños y sentirse gratificados por esto, es que en realidad creo que todos fuimos aprendiendo a pescar gracias a la ayuda de alguna persona mayor, esa fue nuestra escuela y espero así siga siendo.
Pero no dudo que este acuario será un importante complemento para conocer un poco mas de lo que pasa debajo del agua que tantas veces enfrentamos…

Creo que bien vale agregarla a este texto una frase que escuché hace poco y no recuerdo su autor, por lo que pueda significar este Acuario a esas personitas que buscan permanentemente entender ese mundo que los rodea:
Debemos preocuparnos más por los niños que le dejamos a este mundo, que por el mundo que le dejamos a estos niños. Ellos sabrán mejor que nosotros que hacer.