En este blog se trata de SEGUIR PESCANDO a través del texto para mantenernos conectados con la pesca. Y el de promover diferentes acciones o actitudes para que podamos SEGUIR PESCANDO a través del tiempo.
Aquí encontré la forma de agrupar y compartir algunos textos publicados en diferentes medios donde tomé participación, con el solo interés de difundir mis experiencias y opiniones.
Espero continuar agregando notas que puedan tener interés en los lectores que quieran SEGUIR PESCANDO.

martes, 21 de junio de 2011

Brycon x 2 en Argentina

DUDAS Y CERTEZAS SOBRE EL GÉNERO EN ARGENTINA.
REVISTA ECOCIENCIA & NATURALEZA COMO PARTE DEL VINCULO QUE NOS ACERCA A LA GENTE COMÚN Y LOS ESPECIALISTAS.
Texto y fotografías: Fabio Baena – fabio.baena@gmail.com

Publicado en la Reviste EcoCiencia y Naturaleza Nº26 - 2011



Dudas
En la edición Nº19 de esta revista se publicó la “Ficha de Peces” sobre el Brycon orbignyanus, vulgarmente llamado Pirapitá o salmón de río.
Cuando leí ese artículo me puse en contacto con el autor de referencia indicado en la nota, intentando despejar algunas dudas que tenia sobre la especie mencionada, especialmente en dimorfismo y coloración que pude distinguir en algunos ejemplares capturados durante distintas salidas de pesca. En ese momento no contaba más que con mis observaciones y algunas fotografías de pobre calidad.
En febrero de este año, con amigos realizamos un viaje de pesca al norte correntino, precisamente en la zona de Scorza Cué, donde tuvimos la suerte de lograr varias capturas de estos peces, que además mostraban esas diferencias apreciables a mi forma de observarlos. Muchas fotos y ¡al agua nuevamente!
A mi regreso pude hacer una clasificación y selección entre varias fotografías para identificar esas diferencias con más detalles, y destacarlas a través de la comparación simultánea. Esto me permitió observar que ciertas características disímiles no correspondían a la edad de los peces, porque logramos capturarlos en varios tamaños; tampoco al hábitat, ni al clima, la alimentación, etc. Todos fueron atrapados en menos de una semana y un tramo muy corto del río. La única duda que me quedó, estaba en relación al sexo, debido a que no sacrificamos ningún pez y no podía saber si eran machos o hembras.
Debo aclarar que soy un simple aficionado a la pesca deportiva, sin tener ningún tipo de instrucción en las ciencias naturales mayor de lo que pude asimilar en mis estudios secundarios. Aunque tengo una particular afinidad por el conocimiento de los peces, especialmente autóctonos, y eso me hace ser un poco más observador de lo que tal vez sea la generalidad de los pescadores.
Ya con estos datos me atreví a consultar nuevamente sobre las particularidades de esta especie, escribiéndole al Dr. Hugo López, Docente de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de La Plata, Jefe de División Vertebrados de dicho Museo, a quien tuve la suerte de conocer personalmente en el Taller del Acuario Rosario (ECO C&N Nº23) e intercambiar algunas opiniones sobre Brycon en Argentina. Recuerdo que en ese momento me pidió que tratara de obtener más información, considerando válidos mis comentarios.
Atento y confiado en mi análisis, el Dr. Hugo López me propone que derive esta información al Dr. Flávio C.T. Lima del Museu de Zoologia da Universidade de São Paulo, Brazil, como especialista en el tema, y poniendo a mi disposición su dirección de correo electrónico.
Es así que le escribí al Dr. Lima, mencionando al Brycon orbignyanus como aquí se lo distingue vulgarmente entre Pirapitá Blanco o Pirapitá Amarillo, describiendo mis observaciones. Particularidades distinguibles se observan en la coloración, como se los describe entre los aficionados, blanco o amarillento casi naranja, también es muy marcada la mancha negra de la aleta caudal que se extiende sobre el cuerpo del pez. Sobre esta aleta se puede observar la extensión de los radios centrales, aun cuando es bastante difícil debido a que es muy común que estén incompletos. En cuanto a la forma, se evidencian diferencias en la cabeza y el lomo, pero hay un dato que no admite dudas, el tamaño de las escamas, fácil de corroborar con el conteo de estas sobre la línea lateral.

Certezas
Sinceramente debo admitir que tenía muchas dudas de si alguna vez obtendría una respuesta a mi consulta, especialmente asumiendo mis limitaciones en cuanto al conocimiento científico. Sin embargo, en poco tiempo, recibí un claro e-mail escrito con calidez profesional, desde un idioma que no conozco pero muy entendible para un lenguaje en común referido a los peces. Verdaderamente me llenó de alegría saber que mis observaciones eran acertadas, confirmando que en el Paraná Medio, incluso Inferior, había dos especies de Brycon, y hasta ahora no se habían descripto para nuestro país.
Brycon orbignyanus, Pirapitá (blanco), Salmón de Río, Piracanjuba en Brasil. Descripto en Argentina desde hace mucho años.
Brycon hilarii, Pirapitá (amarillo), Piraputanga en Brasil. Muy conocido en la cuenca del río Paraguay, en Paraguay y Brasil, que además había sido registrado en 1970 sobre la cuenca del Paraná en Brasil. Esta “nueva especie” ya había sido encontrada en la zona del norte correntino por aficionados brasileros a la pesca deportiva, siendo conocedores de ambas especies en aguas de su país, aquí podían distinguirlas con mayor facilidad.
Realmente, con esta noticia tuve la sensación de haber atrapado el pez más importante en mi historia de pescador, sin ser el más grande o el más difícil, tampoco el más bonito para adornar una fotografía, simplemente porque como todo pescador, más aun si la técnica de pesca es con mosca, el encuentro con los peces se torna algo intimo, para mi se trataba de una obsesión personal y casi insolente para desafiar a la ictiología.




Aficionados y Profesionales
Desde mi condición no puedo magnificar el real valor de la mención de esta especie para la Argentina, como pescador no me va a cambiar en nada, los seguiré pescando como siempre, pero sí me permite creer que aún hay mucho por hacer en la ictiología argentina, y eso suena entretenido, sobre todo para los que aman esta profesión y como estímulo para los que tiendan a formarse.
De esta situación me interesa rescatar parte de los mensajes mantenidos con Flavio Lima, que si bien estaban orientados a la ictiología especialmente, en el fondo hay un mensaje de amor por la naturaleza, donde se diluye la frontera del conocimiento científico con el conocimiento vulgar, y ese vínculo dudo que muchas veces se efectúe por temor al ridículo, y lo admito, más de una vez me sucede.
“El conocimiento e interés en los peces, como para cualquier grupo biológico, no está reservado sólo para los expertos, idealmente toda la sociedad puede y debe estar interesada en saber, y así ayudar a preservar la biodiversidad.
Lamentablemente sabemos que no es así, pero poco a poco tal vez este ideal se alcance, y una de las formas es precisamente la interacción entre expertos y aficionados, este último ayudando a divulgar y traducir el conocimiento generado por profesionales y proporcionar nuevos aportes al conocimiento, siempre que sea posible”. Dice Lima.
Cuando leí las palabras de Flavio me sentí con el deber de escribir esta nota, y como digo más arriba, vuelvo a pensar en el valor que pueda tener haber identificado este pez en la Argentina, y no lo sé… Pero sí estoy muy feliz por haberme encontrado con personas tan cercanas en lo afectivo y desde ámbitos a veces tan distantes.
Observar los peces en su hábitat, rastrearlos en libros, Internet, etc., para mi no es más que un entretenimiento, no tengo compromisos ni responsabilidades, escribo y me entrometo en la ictiología desde mis precarios análisis como un chico inquieto que juega y pregunta. Y esto me obliga a agradecer a muchos profesionales que en distintas oportunidades me brindaron sus conocimientos a través de respuestas sinceras y hasta tal vez muy obvias, inclusive restando tiempo a su trabajo.
Como “apreciador da natureza” espero ayudar a divulgar el conocimiento técnico, pero sobre todo espero ayudar a conservar los ambientes sanos, que me permita seguir disfrutando de los peces a través del tiempo.
Actualmente el Dr. Flavio Lima está preparando una revisión de las especies Cis-andinas del género Brycon, donde será incluida esta nueva distribución geográfica del Brycon hilarii.
Además de lo observado, es conveniente distinguir la dentición entre ambas especies, según cuenta Flavio Lima. Lamentablemente al momento de tener los peces en mis manos, no reparé en este detalle porque no sabía de su importancia.
Algo más, ambas especies se pescan con frecuencia frente a la ciudad de Rosario y más al sur también, especialmente en época estival, aunque en tamaños no mayores a los 20 o 25 cm, seguramente aprovechando esta zona para alimentación y madurez antes de su migración hacia el norte. Esto permite notar que ambas especies tienen una distribución geográfica bastante amplia.



Algo de Pesca con Mosca
Si bien el objetivo de esta nota es otro, los impulsos que envía mi cerebro a los dedos no pueden dominar lo que manda el corazón… Soy pescador de alma y no puedo dejar de escribir algo de pesca…
El Pirapitá es un pez que logró ubicarse dentro de una “elite” de interés para los pescadores con mosca, dada sus características de combatividad, con un cuerpo robusto y ágil a la vez, de maniobras veloces y algunos saltos acrobáticos que descubre su figura rompiendo el plano
de agua, además se logran portes muy interesantes para la escala promedio de un equipo simple y sutil como el de pesca con mosca. Es una especie omnívora y esto permite que pueda pescarse con imitaciones de peces, insectos o frutos, justamente por esto frecuenta las costas arboladas en aguas claras y moderadas, condiciones muy apropiadas para la pesca con mosca donde el juego consiste en ubicar el engaño bajo los árboles. Para esta visita al norte correntino pusimos a prueba una nueva y revolucionaria técnica de pesca con artificiales… También traída a la Argentina de la mano de nuestros hermanos brasileros. Consiste en una simple esferita plástica enhebrada en el anzuelo, la cual se debe “castear” (lanzar) bajo los árboles con precisión y habilidad para que su golpe en la superficie del agua simule la caída de un fruto, técnica que se logra perfectamente con un equipo de pesca con mosca.



Pero en la pesca con mosca del Brycon, mayor fue mi asombro cuando leí “Una Contribución al estudio del Pirapitá (Brycon orbignyanus)” por Ana L. Thormahlen de Gil – Revista del Museo de la Plata – 1949. Extracto de Pg. 365. Dice:
Se han publicado algunos artículos no científicos sobre el pirapitá, llamado también “pracanjuva”, que por ser un pez deportivo interesa mucho a los pescadores.
Así tenemos el artículo de O. C. Trevor del año 1940, titulado: Fishing for big Pracanjuva on the Alto Uruguay en Guide Dorado Club, Buenos Aires, 140, 25th, nv, 56-63 y dice lo siguiente:
“Los minnows” o pescaditos artificiales se usan para la pesca del pracanjuva, además de la caña, carretel y paternóster. La pesca con mosca consiste en un anzuelo al cual se le atan unas cuantas plumas de aves, las suficientes como para cubrir el hierro. El cuerpo de la mosca se hace con lana adherida a unos pedazos de “tinsel” plateado o dorado del tamaño que se deba dar, de acuerdo al “reel” (molinete) y la caña que lleva…
Y el texto sigue con datos muy ricos en lo que respecta a la historia de la pesca en Argentina, y justamente en esto hago hincapié. Se esta documentando aquí que en 1940 se pescaba el Pirapitá con mosca, lo que e lleva a pensar si los peces autóctonos no se comenzaron a pescar con esa técnica antes que las propias truchas introducidas en 1900, con el verdadero fin de la pesca deportiva y obviamente con la modalidad del “fly fishing”. Sinceramente estoy seguro que se pescaban truchas con mosca antes de 1940, pero tengo dudas si existe algún documento escrito que así lo demuestre.
Todo esto me provoca una gran inquietud y me cuesta asimilar cuánto queda por investigar sobre nuestros propios peces, mientras pienso cuánto se ha avanzado con las especies foráneas. Seguramente no estoy descubriendo nada nuevo, como lo del Brycon en Argentina, pero no puedo dejar de expresar una cierta decepción por el interés y orden de prioridad que asumió Argentina respecto al cuidado de nuestros peces.

Para leer más sobre “Una contribución al estudio del Pirapitá”, se puede descargar el documento completo en: http://ictiologiaargentina.blogspot.com/

lunes, 7 de marzo de 2011

De la mano con los niños

Publicado en la Reviste EcoCiencia y Naturaleza Nº19 - 2010

Santa Fe, Deporte y Conservación en la Ciudad
El futuro es de ellos, el futuro depende de ellos…
Texto y Fotografías: Martín I. Peña

Observando a los niños pescar, no deja de sorprenderme el entusiasmo y la euforia que les despierta cada pececito robado al río con sus pequeños bogueritos.
Este verano fue particularmente gratificante ver a diario decenas de chicos reunidos en las costas, dando sus primeros pasos en el arte de la pesca, atraídos por la generosa productividad de peces que trajo la crecida del Paraná.
No podemos negar ver en ellos el instinto predatorio, esa característica humana prístina que ha sido de vital importancia para la supervivencia de nuestra especie y que para muchos nos es tan difícil ignorar. Es parte de sentirnos vivos, de la comunión con la madre naturaleza y de la sed de conocimientos que nos caracteriza.
¿Qué pez es este? ¿Qué come? ¿Viene grande? ¿Muerde, pincha? ¿Dónde vive? Son algunas de las preguntas que se escuchan en el entorno de los niños pescando.

Hace tiempo que veníamos pensando en la manera de llegar a los más jóvenes con alguna actividad que llame la atención y que al mismo tiempo sirva para dejar enseñanza acerca de la naturaleza, la ecología y los cuidados que hay que tener en el trato de las especies en general y con las que están protegidas en particular.
Una exhibición de pesca con mosca fue la respuesta a nuestro anhelo. Este vistoso y dinámico estilo de pesca deportiva, respetuoso del ambiente, en el cual tener conocimientos sobre las especies es indispensable, nos brindó un invaluable nexo con los pequeños pescadores.
Cuando les comenté a nuestros colaboradores mosqueros la idea de realizar una demostración de pesca con los niños no lo dudaron ni un instante. Sabía que ambos, tanto Fabio como Jorge, son incansables defensores de la naturaleza, que se preocupan muchísimo por los problemas ambientales y que se esfuerzan por transmitir sus conocimientos a quienes utilizan el recurso del río.
Contamos además con el pleno apoyo del Yacht Club Santa Fe, entidad que brindó su costa e instalaciones para la exhibición, promoviendo entre sus socios el evento y mostrando un claro compromiso con la enseñanza y el respeto hacia el ambiente acuático.
Así, una tarde de sábado hacia fines del mes de Febrero, soleado y un poco ventoso, nos congregamos para llevar adelante este primer encuentro de pesca con mosca para niños organizado por nuestra revista. La participación y el entusiasmo, tanto de los pequeños como de los adultos, colmaron nuestras expectativas.

Primer Paso: muestra de elementos y armado del equipo
En la pérgola costera del club, bajo las juveniles miradas atónitas, los mosqueros armaron sus delicados equipos de finas varas y extraños reels de gruesas y coloridas tanzas. -¿Con esas plumas va a pescar?- Una madre se acercó con gracia a ofrecer sus plumosos aros para la confección de una mosca.
Mientras Fabio explicaba con precisos términos técnicos el principio físico del lanzamiento y respondía la lluvia de preguntas de los niños, Jorge bajó unos metros hasta la inundada costa para empezar a hacer los primeros intentos. El río estaba dulce de peces, la primera pieza no se hizo esperar y un hermoso juvenil de dorado cazó la mosca de un lucido pescador, por primera vez sorprendido ante los aplausos del público que espectaba curioso su artística demostración.

El tratamiento de las piezas
A los anzuelos de las moscas o artificiales los mosqueros les aplastan la patilla o rebaba, lo que facilita enormemente el desenganche del pez que se realiza casi sin daño alguno utilizando una pinza de brazos largos, como las que usan los cirujanos. Los anzuelos sin patillas incrementan además las posibilidades de escapar del pez, estando en la destreza del pescador el éxito o fracaso de la captura, sobre todo en peces saltadores como los dorados que con una rápida acrobacia suelen desprenderse.
Ejemplares de dorado y de salmón de río o pirapitá fueron capturados. Con la colaboración de los niños, se los acercaba lentamente a la costa y eran levantados con un bonete para extraerles el anzuelo y luego liberarlos, cada paso medido y explicando la manera correcta de realizarlo para no afectar la supervivencia del pez.
Al mismo tiempo se les explicaba sobre su alimentación, comportamientos, hábitat y status de conservación, respondiendo a preguntas que con sincera naturalidad despertaban la curiosidad de los jóvenes participantes.



Manos a la caña
Y llegó el momento en que los pequeños tuvieron que sujetar la caña de fly y traer el pez hasta la costa. Hasta alguno de los más intrépidos se animó a realizar el casteo haciendo volar la mosca, sorprendentemente bien por ser su primera experiencia. Allí pudieron sentir la relación entre su brazo y la potencia del pez, entendiendo que este tipo de pesca busca emparejar las posibilidades entre humano y presa, acercándolos por instantes a un tipo de sensación similar al que debieron tener nuestros ancestros durante una cacería por alimento. Es un momento de conexión con lo prístino que todos llevamos en nuestro interior, algo que nos hace sentir más cerca de la naturaleza.
Uno a uno ellos fueron tomando parte de esta actividad, bajo la didáctica atención de Fabio y Jorge, quienes disfrutaron la experiencia tanto como los niños. Unos vadeaban metidos en el agua, otros desde la costa probando distintos tipos de moscas húmedas y secas.
Finalmente, al concluir la actividad en el agua, se realizó una demostración de atado de moscas in situ, y se les obsequiaron moscas a los niños.

Agradecimientos:
A Fabio Baena de la ARPEMO, y a Jorge Rico de la UNL. Al Yacht Club Santa Fe.

Estimulo
Tuve la suerte de ser invitado por Eco C&N para participar de este encuentro, y es la primera vez que tengo una experiencia de este tipo, donde me sentí muy cómodo al compartirla con chicos que demostraron tanto entusiasmo.
Ellos, casi sin querer, resultan ser el principal estimulo que necesitamos para mantenernos activos y útiles a una causa que creemos justa. Son como los nudos que empalman a una delgada línea tensa, y es simple imaginar que los nudos son el punto más débil. Esa línea debe resistir la pesada carga del compromiso, y ahí aparecen estos nuditos que nos atan a la realidad y nos unen por el alma, ganando fuerza para seguir tirando parejo.
Fabio Baena
Dibujo: Fabio Baena

Un llamado a la conciencia por el tigre de los rios
Fundación Santa Fe Activa - fundacionsantafeactiva@yahoo.com.ar
Amigos todos, siendo por todos conocidos el excepcional y generoso nivel hidrológico que viene presentando la cuenca del río Paraná desde hace ya más de cinco meses, hacemos un pedido.
Sin dudas, es una oportunidad única para que el castigado y depredado recurso ictícola tenga una pequeña tregua. Por fortuna la sabia naturaleza ha sabido aprovechar este fenómeno y a lo largo de toda la costa podemos ver numerosos cardúmenes de alevinos de diferentes especies de altísimo valor, no sólo deportivo, sino también nutricional.
Pero estos pequeños ejemplares también son frágiles, también sufren verdaderos “atentados” por parte de pseudo-pescadores que aprovechando la facilidad del pique, están colaborando con los frigoríficos de pescado en la depredación ictícola.
Hace unos días recibimos la denuncia sobre la masacre de surubíes que se producía en el paraje “Las Cañas” dpto. San Javier. Pues bien, hoy nos convoca otro pez de altísimo valor, el dorado. Un pez que está protegido por ley provincial, que lo declaró pez turístico, permitiendo únicamente su captura con devolución obligatoria.
Pero no hace falta internarse muy adentro de las islas, en la propia costanera santafesina diariamente se extraen cientos de juveniles de dorados para su “consumo”. Es otra forma de depredación que debemos ayudar a evitar.
Ya no se trata de devolver el pez chico al agua, se trata de respetar las leyes.
A quienes tengan acceso a los medios de comunicación, les pedimos lo publiquen, y al resto, simplemente colaboren en la concientización, que entre todos, podemos defender nuestros recursos naturales.
Muchas gracias!

RECORDEMOS:
Por intermedio de la ley 12.722 del 7 de junio de 2007, se ha declarado al dorado (Salminus brasiliensis) pez turístico provincial. Asimismo dicha norma prohíbe la pesca comercial, acopio, venta, tenencia y tránsito en todo el territorio de la provincia de Santa Fe de la citada especie. Solamente se permitirá la pesca del dorado en el territorio de la provincia de Santa Fe, en forma deportiva y con devolución obligatoria.

A río alto...

Publicado en la Revista EcoCiencia y Naturaleza Nº18 - 2010
La crecida del Paraná y la Pesca con Mosca

(Villa Constitución, Santa Fe)
Por Fabio Baena
Fotos Mauricio Musso

A río alto, ¿ganancia de pescador?...
Cuando “se viene la creciente”, lo que para muchos es un problema, para otros no es más que un ciclo lógico y normal, con más beneficios que perjuicios.

Este fenómeno pareciera que en los últimos tiempos fuera más catastrófico al de épocas anteriores, según la atención que dedican los medios de comunicación, tal vez por que las frecuencias ya no son las mismas y se vaya perdiendo la costumbre.
Los diferentes usos que se le fueron dando a los suelos inundables hacen suponer que los periodos de crecidas les juega una mala pasada a quienes los explotan.
Sin embargo, cuando el río crece, crece en varios sentidos. No sólo es más volumen de agua que escurre, la cota que sube, la tierra que inunda, también crece la vida acuática en términos cuantitativos. Especialmente si estos repuntes de agua se producen cuando el clima entra en calor sobre el hemisferio sur del planeta, aunque hoy parezca una casual coincidencia, la naturaleza diseñó estos sistemas para que así debiera ocurrir siempre.
Desde mediados de la primavera el río viene tomando altura y a esto lo acompaña un prolífico desove de muchísimas especies acuáticas. Tal vez los desoves sean siempre los mismos con aguas altas o bajas, pero los ambientes que se generan con las aguas altas proveen un mayor factor de sobrevida durante las primeras etapas de crecimiento de varias especies, que son mucho más vulnerables en poca agua.
En síntesis, esto hace que haya más peces. Es obvio y es lógico pensar que estos peces alcanzarán una talla apropiada para lo que un pescador con mosca pretende dentro de un tiempo prudencial, pero la disponibilidad de alimento y condiciones climáticas favorables, hacen que los peces de nuestro interés logren esas tallas pretendidas en menor tiempo. Pero especialmente nos ilusiona y alegra ver que el Paraná crecido se llena de vida.


¿Dónde pescar?
Así, en estas condiciones, suena bastante complicado, ¿donde pescar con tanta agua?, ¿donde encontrar los peces con tanta superficie de dispersión que disponen?
Atacar los bordes es casi una obviedad, aunque ahora estos son más difusos cuando empiezan a cubrirse de agua y lo que fue tierra firme, albardón, barranca, quedan sumergidos.
Los accidentes costeros se desdibujan y todo parece un gran río con algunos rastros marcados por la vegetación ribereña. Sin embargo aparecen nuevas señales tales como desbordes, descargas de lagunas, árboles semisumergidos, cambios de velocidad de las aguas y su coloración, incluso hasta los olores se deben tener en cuenta, aunque suene un tanto disparatado. Por ejemplo, en las lagunas que estuvieron cerradas por mucho tiempo durante épocas de bajantes se descomponen sus aguas, al crecer el río las vuelcan hacia las corrientes fluyentes y es donde se detecta un aroma no muy agradable, estos son sitios poco convenientes, marcando también donde no perder tiempo en la búsqueda de un pez importante.
Queda claro que este tipo de pesca se debe realizar desde una embarcación, aunque en algunas circunstancias existen posibilidades de vadear por el propio terreno inundado, con extremos cuidados. Sin dudas que es mucho más provechoso cuando se realiza contratando los servicios de un guía de pesca, conocedor de sus propios ambientes y en distintas condiciones de altura, quien pondrá al pescador en situación de pesca sobre los lugares que el mismo va testeando día a día, pero quien domina la caña, quien debe acertar el tiro y animar la mosca, digamos, generar todas las condiciones propicias para que ese pez acepte lo que supuestamente es su alimento, está en manos del “Mosquero”…

¿Cuales son las alternativas

Terreno inundado, desborde o “reventón”
Con estas características no es fácil distinguir marcas claras, más que la vegetación de tierra firme a medio asomarse o un fuerte caudal que entra o sale de las islas buscando su nivel.
Sabemos que el río sube y baja en forma gradual, ese movimiento de la cota hace que un mismo lugar de pesca cambie su fisonomía incluso a veces de un día para el otro, provocando que el agua salga y entre sobre las islas o se estabilice si supera con holgura la altura del albardón.
En el terreno inundado, se debe castear hacia lo que es el campo cubierto de agua, y sacar la mosca nadando a río abierto, simulando un pez pequeño que sale desde las lagunas interiores. En cambio, si se encuentra un reventón la situación es inversa, en este caso se puede realizar mejor la pesca vadeando para castear ahora sobre río abierto y traer la mosca para que nade por arriba del desborde. El dorado asecha oculto en las barranquitas que quedan sumergidas, donde el agua cobra cierta velocidad y le provee las condiciones de oxigenación que necesita.

Bordes tierra/agua
Cuando los bordes tierra/agua aún son visibles y marcados, especialmente si la corriente los transita en forma acelerada, también son ambientes que no se pueden dejar pasar. Para este caso es conveniente dejar caer la mosca muy pegada a la costa, a centímetros apenas, y dejar que ésta “nade” naturalmente en deriva acompañando esa margen por unos metros.
Este tipo de ambiente requiere de mucha precisión en el castéo, hacerlo mal resta posibilidades. Si es muy largo caería sobre la tierra y provoca un desagradable enganche que obliga ir en búsqueda de la mosca, anulando el posible pesquero, y si es corto la mosca no entraría en la zona de acción del predador. Como esta pesca se realiza en deriva desde una embarcación recorriendo las márgenes de la costa, si no se ajusta el lanzamiento se van perdiendo muchas situaciones de pesca, en estas circunstancias es muy recomendable el uso de un motor eléctrico para mantener el rumbo controlado.

Árboles o Troncos Sumergidos
El agua tapa todo y muchas veces nos vamos a encontrar pescando donde quizás hace poco estuvimos caminando, así aparecen árboles a los que sólo se les ve la copa y enramadas lamiendo la superficie del agua, o troncos secos clavados en el fondo cubiertos de vegetación suspendida que la corriente va depositando.
Para estas alternativas conviene buscar un punto fi jo. Si bien es evidente que la corriente se bifurca para cada lado del obstáculo, siempre habrá algún signo que nos proponga una particularidad más propicia. Por eso la posición buscada tiende a volcarse sobre una de las márgenes.
La forma de pescar este ambiente se realiza casteando delante de ese obstáculo y dejar que la mosca entre con una deriva controlada para acompañarla con la línea hasta que se meta entre las ramas. La habilidad del mosquero ahora depende de la interpretación que pueda darle a lo que no ve debajo del agua, e imaginar el recorrido que hace la mosca. Cuanto más cerca pase, mejor. Es un tiro de mucho riesgo, pero con grandes posibilidades de lograr un buen dorado.
En estos lugares las posibilidades de dejar la mosca enganchada en una rama son muchas, por eso conviene utilizar moscas con sistemas antienganches.

Aguas negras
También las aguas negras son situaciones apropiadas para buscar al dorado y en este caso se suma el chafalote. Se las distinguen mientras se navega justamente por el destacado color negro, pero en realidad no son más que transparentes y contrastan con el característico color amarronado que tienen los ríos y riachos del Paraná medio e inferior.
La forma de pescar en esta agua se debe hacer donde se encuentra el cambio de color. Ubicar la mosca del lado oscuro para sacarla hacia el agua marrón, el pique se da en la zona desdibujada de manchones entremezclados, ahí el cazador aprovecha los juegos de luz y color para su acecho.
La pesca del “chafa” generalmente se logra en ambientes donde el agua forma importantes remansos. Caza en cardúmenes y encontrarse con un grupo de éstos seguro nos va a dar un buen rato de entretenimiento.
Posiblemente este pez no tenga la potencia de un dorado, pero sí es una magnifica pieza para disfrutar al extremo de una caña de pesca con mosca. De sorpresivo encuentro, veloz, astuto y persistente, decidido para atacar, pero difícil de acertar su clavada por la abundante composición ósea de sus fauces. Una vez hecho el contacto a través de la línea tensa, hasta verlo sacar su cuerpo entero fuera del agua no sabemos de qué pez se trata, en ese instante nos pone en el rostro un expresivo gesto de sorpresa regocijante. Mantenerlo siempre en tensión es la clave para lograr arrimarlo al copo antes de izarlo, porque hasta último momento este pez seguro va a tener recursos para zafar del anzuelo. Si bien no es un pez de gran peso, tiene dimensiones notables por su forma, lo que permite lograr lucidas imágenes fotográficas que en el fondo es lo que persigue la mayoría de los pescadores.
Una buena foto dura toda nuestra vida y mucho más, y el pez devuelto al agua también. Seguro va a dar muchas nuevas fotos y muchos nuevos peces, para otros nuevos pescadores de felices rostros.


Agradecimientos: al guía de Pesca con Mosca Marcelo Callegaris de Villa Constitución (Santa Fe), por su colaboración y predisposición para tomar fotografías para la realización de la presente nota.
Datos de contacto: http://www.marcelocallegaris.blogspot.com/ Cel. 0341-152023334

Términos comunes en la pesca con mosca.
Castear, casteo… - Del ingles “cast” – Lance.
Se utiliza en el lenguaje mosquero para indicar el lanzamiento. Los movimientos previos son llamados como “falso cast”.
Reventón – Agua que fluye hacia un cauce principal desde el terreno inundado, atravesando un borde o desnivel que provoca una aceleración de esta, incluso con una leve caída.
Chafalote - Raphiodon Vulpinis
Dorado – Salminus Brasiliensis

Un buen Pescador…
La antigua definición de un buen pescador era la de un hombre hábil atrapado por la magia de su presa, un hombre que lograba superar la ansiedad y alcanzaba la paz al verse inmerso y rodeado de agua fluente y de verde follaje. En el mundo actual, cada uno de nosotros debe agregar una nueva dimensión a nuestra pesca. Tenemos que convertirnos en celosos guardianes de los lugares donde pescamos. Todos los pescadores deben hacerlo ahora para detener y luego revertir la oleada de destrucción del agua fluente…
… Por lo tanto, agregue una dimensión más a su pesca. No vaya nunca a pescar a su río favorito o a cualquier otro sin poseer conocimientos del estado ecológico del agua. Mientras recorre su curso acostúmbrese automáticamente a efectuar un examen y delinear un plan de mejoramiento. ¿La pesca es tan buena como antes? Si la respuesta es negativa, ¿cuál es la razón? ¿Está contaminada el agua? ¿Disminuye su profundidad? ¿Cambia la temperatura del agua? ¿Qué puedo hacer para remediar estos y otros hechos?
Si a usted le gusta la pesca y sale a pescar, participe. En el nivel fundamental de largo plazo, sugiera y apoye los esfuerzos educacionales básicos. Debe imbuir en sus hijos, desde pequeños, un ethos de principios, que incluya el derecho de todos al agua limpia. No permita que ningún interés personal se interponga en el camino.
En bien de sus futuras jornadas de pesca y de vida al aire libre no deje nunca de planificar o realizar materialmente alguna mejora en las aguas donde estuvo pescando. Esa tarea puede variar desde observar detenidamente el aspecto del agua, llamar a un abogado experto en problemas de conservación, plantar un sauce o inclinar una piedra para que sirva de escondrijo. Si cada pescador se preocupa y hace algo, aunque sólo sea recoger una lata, ayudará a revertir la marea, influirá sobre otros y la cadena será interminable.
(Texto extraído del Epilogo del Libro Conservación de las Corrientes de Agua, de Michael Migel, NY 1974).

Minipesqueros

Fabio Baena - Publicado en Revista EcoCiencia y Naturaleza Nº17 - 2010
Dónde pescar en el litoral

En ríos como el Paraná y el Uruguay, de los que se desprenden centenares de afluentes con diferentes jerarquías, podemos incursionar con este arte tratando de develar entretenidos misterios. Incluso muchas veces el ancho del curso de agua no supera el largo de la caña. Imaginando ahora que las condiciones de ese hábitat permitan que ahí exista algún pez, y que además pudiéramos  engañarlo con un objeto artificial simulando su alimento; frente a esta situación, creo que nos encontramos con la verdadera esencia de la pesca con mosca. Es aquí donde se encuentra un sabor especial en este tipo de pesca, más aun si nosotros mismos producimos artesanalmente esos artificios, con nuestra imaginación y con objetos hasta a veces cotidianos. Si bien existen recetas preestablecidas a tales simulaciones, especialmente para la pesca de salmónidos, dentro de este arte llamado comúnmente como “atado de moscas”, siempre vamos a buscar lograr ese objeto distinto, que según nuestras investigaciones y conclusiones, funcione para engañar el pez que nos propusimos capturar.

Pensando nuevamente en los ambientes de pesca, ¿quién sabe cuántas veces nos cruzamos con un arroyo en el que siquiera imaginamos que hay peces, y mucho menos que podamos pescarlos con mosca?
 Así se presentan múltiples oportunidades que no sabemos distinguir, cuando generalmente estamos “a la pesca” de algún dato que en tal arroyo se pescan tales peces con ciertas moscas… Los “mosqueros” más inquietos y decididos, muchas veces invierten tiempo buscando nuevos ambientes, con el afán de “sacarle un pez” con mosca a ese insólito lugar. Para muchos de estos raros personajes, más allá del valor deportivo o del tamaño y la cantidad de peces, plantearse estos desafíos como objetivos, cubren la cuota de placer necesaria que se busca en esta técnica de pesca.
Apuntar a estos ambientes requiere un análisis previo, especialmente de su geografía, estar atento a la época del año, las condiciones climáticas, calidad del agua, y otros factores que también hace a las cualidades de un posible pesquero.
Pero por sobre todo, es necesario asumir que los resultados no se vean en primera instancia, lleva su tiempo entender y razonar el hábitat de lo que ahí creemos que puede existir.

En estos ambientes se entiende que no podemos pretender grandes peces, aunque a veces la pesca nos da sorpresas. En tales circunstancias como primera medida es necesario adaptar el equipo proporcionalmente al tamaño de los peces que supuestamente vamos a pescar, con características que nos permitan disfrutar de la captura produciéndole el menor daño posible y tratando de propiciar una “pelea” justa entre el pez y el pescador. La caña puede ser de acción completa, que se flexione en casi toda su longitud, que permita un lanzamiento prolijo donde no es necesaria una importante distancia, pero sí una acertada precisión para ubicar la mosca justo donde pretendemos, y lo más natural posible. Una caña más bien corta dentro de los estándares para la pesca con mosca.
En arroyos pequeños el pescador generalmente pesca sin “meterse” en el agua, las márgenes pueden tener abundante vegetación que dificultan los lances, además no siempre podemos ubicarnos en el punto justo donde creemos favorable para alcanzar el sitio pretendido. Esta caña se complementa, a mi gusto, con una línea de flote y un leader o bajo línea, que supere el largo de la caña. En caso que sea necesario buscar profundidad con la mosca, especialmente lastrada, el largo de este leader permite alcanzar el fondo sin tener que recurrir a otro tipo de líneas con una densidad mayor a la del agua. La caña no pesca por sí sola, a través de esta, la habilidad del mosquero debe otorgarle vida a ese objeto inanimado, comúnmente llamado “mosca”.

La actitud del pescador es muy importante para tener mejores resultados, se debe llegar al arroyo con sigilo, incluso a veces es necesario pescar desde una distancia considerable de la costa, o tratar de hacerlo agazapado, en cuclillas y por que no sentado directamente en el suelo, también aprovechando algún accidente costero o vegetación para ocultarse y teniendo en cuenta que para cambiar de lugar es mejor alejarse de la costa. Debemos también plantearnos sobre qué margen del arroyo vamos a pescar según la posición del sol, pues la proyección de nuestra sombra en el agua nos delata.
La turbidez o transparencia en estos cursos varía notablemente según las lluvias que arrastran sedimentos al cauce. Cuando el agua está muy turbia es un verdadero problema para la pesca con mosca, por que en gran medida la visión del pez es clave en este tipo de pesca, y cuando el agua está muy clara el pescador queda más expuesto y el pez busca mayor protección de sus predadores, especialmente el hombre entre estos. En los días calmos, la superficie del agua refleja como un espejo para nosotros que tenemos un fondo oscuro, y no tanto para el pez que cuando ve hacia arriba tiene un fondo claro. Entender la condición de luz que proponen los distintos horarios del día nos otorga mejores posibilidades de pesca. En estas circunstancias el uso de anteojos polarizados es de notable importancia.
Desconsiderar estas situaciones se tornan adversos sobre la intención de pesca, un pez que perciba la presencia de algo extraño en su entorno y lo interprete de riesgo, no necesariamente escape o cambie de sitio, pero seguramente modifique su conducta.

Viendo su entorno alterado, seguramente adopte una actitud expectante y definitivamente no se alimente, llegando a pasearle la mosca delante de sus ojos y la desprecie aunque simule muy bien su alimento. También debemos saber entender que el pez no se alimenta permanentemente, tiene sus periodos, pero sí es entendible que en un entorno natural donde a veces los recursos pueden ser escasos, los torna oportunistas, y en ese caso un engaño bien “presentado” puede ser determinante para tentar al pez y decida tomarlo. Por el nivel de transparencia que tienen las aguas de estas cuencas generalmente no se alcanzan a ver claramente estas situaciones, y muchas veces nuestro razonamiento más común es de imaginar que no hay peces; tomando los recaudos necesarios y ajustando los detalles se mejoran las posibilidades de demostrar lo contrario.
Particularmente disfruto más de la pesca cuando menos azarosa o casual se torna, muchas veces pescando entramos en un ritmo continuo sin analizar concientemente la situación, suponiendo que simplemente usando otra mosca estamos proponiendo un cambio importante para activar al predador y los resultados siguen sin efecto. Ahí es el momento de tomarse un tiempo, observar detenidamente el ambiente, sacar conjeturas y empezar de nuevo.

El tiempo pescando “nada”, no vuela, así hay que entenderlo y dejarlo que escurra manso, el hecho es estar al lado del agua y la pesca es una excusa perfecta. Podría estar un día entero investigando qué hay debajo de ese manto líquido sin tener un mínimo resultado, con la mente ocupada en develar los misterios que ahí se ocultan, muy lejos de los ritmos cotidianos que las urbes nos imponen.

Un Yaguareté pescando Dorados con mosca......!!
Usted conoció nuestro Jaguar, el tigre americano, que pescaba Dorados con una mosca?
Sí, esto es verdad, lo vi! Y si usted piensa que esto es justo una fantasía o una escondida publicidad o una nueva mentira, yo le contare a UD. La historia:
Muchos años atrás yo vivía en el Alto Paraná y Paraguay.
Un día en otoño, allá en 1973, yo caminaba sobre la costa del río Tembey (alto Paraguay). Eran las 4 de la tarde cuando vi un Jaguar caminando en la jungla cerca de un banco de arena de ese río. Impresionado por esta hermosa especie pintada con mostaza amarilla y negras manchas oceladas, yo no prepare mi fusil.
Me quede observándolo a él cuando comenzaba a tomar agua del río. Este no se inmutó. El Jaguar se sentó sobre la costa del banco, él miró el río un rato y silenciosamente puso la punta de su larga cola, bien marcada por anillos de negro y pelos mostaza, sobre la superficie del agua.
Él comenzó a mover la punta de su cola que parecía una “mosca”, con un movimiento de arriba hacia abajo como engañando, con sus movimientos contra la corriente atrayendo pequeños peces. Después de pocos minutos, levanto suavemente su cola y la lanzaba hacia el agua como si fuese un “roll-cast”, trayéndola con un ondulante movimiento.
Yo no imaginaba que esto fuese así, pero en un momento un gran Dorado se acerco y ataco directamente la punta de la cola. Con la velocidad de un rayo el Jaguar lanzo su mano abierta hacia el Dorado mostrando sus uñas rectas como los colmillos de una serpiente, le dio un cachetazo haciéndolo saltar hacia afuera; luego lo miró y saltó sobre su Dorado que pesaba unos 10 kilos, comió la mitad y la otra parte la tapó entre ramas y hojas para el otro día. El Jaguar se retiro a la sombra de la selva y yo maravillado…
Esta es la historia de un cazador, quien cazó y pescó por más de 42 años, quien hoy sólo se dedica a la pesca del Dorado con mosca.
Mario Battistón, guía & outfitter.